¿Y si sale malo, nomás nos aguantamos?

Y si Nuevo León tuvo a su Pony Heliodoro… ¿por qué México no puede tener a su Peje?

No tendríamos problema si los periodos de Gobernador o de Presidente de la República, por ley, durasen dos años y para llegar a los cuatro tuviesen que ser refrendados en un Plebiscito.

Pero… ¿seis años?

Mire usted, estoy furioso por la cantidad de impuestos, por la escasa inversión productiva, por la corrupción rampante.

Y en un arranque de coraje, votaría por El Peje… si no fuese que lo suyo duraría seis años.

Es demasiado tiempo para cargar con la culpa y la responsabilidad.

Es demasiado tiempo para soportarlo si como ocurre en Nuevo León, a los tres meses nos damos cuenta que el tipo que pusieron a gobernar es una calamidad.

Imagínese usted el día en que celebra su entronización y aparecen a su lado felices Esthelita Gutiérrez, doña Dobletes… el Jota Erre, de Reynosa… Roberto Flores, nuestro ex Procurador…

¡Se acabó el encanto y comenzó la pesadilla!

Tampoco me convence Pepe Meade, y desde luego, peor que El Peje y sus quirópteros, nada más Ricardo Anaya…

Por ahora me late Mancera… me late Margarita.

Pero aún así… ¿seis años así nomás?, y como en los matrimonios de rancho: “Si el marido le sale golpeador se aguanta, porque usté lo escogió”.

Pos sí, uno escoge… pero uno puede equivocarse.

¿No sería bueno que tuviésemos una red de protección para evitar calamidades como resultado de haber votado mal?

¡Caray!… ¿no tenemos derecho a redimir nuestro error en caso de cometerlo?

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