Y cuando desperté… Meade estaba ahí

Después de un tremendo terremoto, de la crisis económica, de una impunidad y corrupción enorme en su gobierno, el presidente se atrevió a designar a su sucesor, como la tradición antidemocrática del PRI lo indica: Mediante un vulgar dedazo. Y después del ritual del tapado, su Secretario de gabinete, su amigo, su cómplice resultó ser “un gran economista “: “Carlos Salinas de Gortari”

En ese entonces yo solo tenía 18 años, Miguel de la Madrid seguía el ritual del partido hegemónico de nuestro país, era la primera vez que iba votar.

Hoy a casi 30 años veo la misma película pero “recargada”. El PRI regresa al “ritual”, con circunstancias parecidas, apenas a unos meses de un terremoto que no solo destruyó parte de la CDMX, sino los estados de Oaxaca, Chiapas, Morelos , Puebla y Guerrero.

Pero poco les importa su reconstrucción, ellos se van a sus campañas en medio de un impunidad y un corrupción rampante por parte del gobierno federal. Mientras no han podido designar al Fiscal General (el Anticorrupción) ni siquiera el fiscal electoral; cuando nuestra economía se asusta con una recesión por el gran adeudamiento (más del 50% del PIB) y con las amenazas del gobierno de Trump de salir del Tratado de Libre Comercio, la subida del dólar y los gasolinazos están a la orden del día, se va uno de los principales responsables de estos problemas. El Secretario de Hacienda es el elegido del dedazo, el tapado es: José Antonio Meade.

Sin duda la película se repite y como dicen: Las segundas partes nunca fueron buenas (aunque en este caso ni la primera) Pero ahí vemos a los actores secundarios del film, a solo unos minutos de que el presidente Peña Nieto le quitase la capucha de tapado, vino el road show de José Antonio Meade, se fue con las cargadas, con todas sus “Bases” CTM, CNC, CNOP y sus demás organizaciones internas del PRI a legitimar el dedazo, todas ellos llegaron al besamanos

Sin duda, Meade es el candidato que las bases tricolores “esperaban”: cero militancia en el partido y nulo arraigo a la centrales obreras. Pero eso sí, con las cartas credenciales de haber estado 6 veces de secretario, aunque dos con el gobierno de Calderón del PAN. Y si había alguno que otro que no lo ven como uno de ellos, como un leal priista, ya se aventó su frase de la semana… “el país le debe mucho al PRI”

De mi parte, pido perdón al PRI porque no he sabido entender y agradecer lo que ha dado a nuestro país, esa cultura antidemocrática del dedazo, del “Que no transa no avanza”, de la represión y la matanzas (de Tlatelolco 68, de la guerra sucia y desparecidos en los setenta, de los 43 de Ayotzinapa, etc.) de la mega deuda que tiene el país, de la corrupción rampante que existe en casi todas las instituciones que él mismo fabricó y que siempre ha explotado (IMSS, Infonavit, Pemex, CFE etc.)

Si a mis 18 años no entendía, no me gustaba la película que veía, hoy tengo un sensación rara, ante la farsa del PRI que celebra con su “candidato”, me deprime un poco, siento como si me regresara en una máquina del tiempo hacia el pasado, sin embargo me miro al espejo, sigo sin cabello y con panza. ¿Sera lo mismo el PRI de hace 30 años que hoy? Quizás como dice Augusto Monterroso en su cuento: Cuando me desperté, Meade estaba ahí

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