Somos PRI, aunque nos duela

Cuando Plutarco Elías Calles fundó el PRI -con otro nombre- en 1929, solamente le dio nombre a nuestra alma acomodaticia.

Somos el PRI, todos… está en nuestra sangre, en nuestro mestizaje, en nuestra idiosincracia.

¿Por qué no hubieron más revueltas importantes en el país?… porque somos PRI.

Anote usted los días y los tiempos.

Almazán en su momento, pareció despertar conciencias y el gran fraude que se fraguó en su contra presagiaba tiempos de tormenta en nuestro país, nuevas revueltas y ríos de sangre.

¡Nada!… bastó una matanza y todo volvió a la normalidad revolucionaria.

El movimiento estudiantil de 1968 nos desnudó una vez más…

Olor de pólvora y revueltas, presagio de nueva revolución… pero tras la sangre primera, lo demás fue negociar, comprar las conciencias de los líderes, hacerlos funcionarios, enseñarles el camino del dinero fácil y las comodidades.

Las becas fluyeron generosas, los subsidios, los cargos y las embajadas.

Todo fluye en la revolucionaria modernidad.

Nos adaptamos, nos acoplamos, evitamos la confrontación y el peligro, todo tiene arreglo y precio.

Aquí cerquita, ¿recuerda en dónde están los líderes magisteriales que trastocaban nuestra vida con sus protestas?, sí… dan pena.

Y de repente surge brioso el PAN… el PAN de los ochentas, el PAN de los noventas… ese que choca brutal contra nuestra realidad: “Yo no quiero ser corrupto, no quiero ser PRI”.

Llega impetuoso y pensamos que ahora sí, las cosas van a cambiar, que el PRI se va… que ese espejo que nos refleja con toda nitidez se va directo a la basura.

Pero el PAN se vuelve PRI en menos de lo que ha cantado un gallo… se traiciona a sí mismo, se muestra detrás del barniz y resulta que era también una forma diferente del PRI, pero PRI al fin.

Solo fue cuestión de ofrecer y de comprarlo… Raúl Gracia, Zeferino Salgado, Larrazábal… Anaya, Gustavo Madero, el que me diga, todos ellos han sido exhibidos por el propio PRI, sin necesidad de grandes aspavientos.

Los hicieron cómplices y les enseñaron el camino del dinero, no de poder… solamente el dinero, y los dejan creer que de repente mandan, aunque solamente legitiman.

El PRI que nos forja desde la misma tierra se reafirma y se confirma.

Volverá a conformarse, ahora vestido de grandes coaliciones, o de frentes… si es necesario a mimetizarse con la nueva realidad.

No sé en qué vaya a terminar la decisión del 2018, pero será de nuevo el PRI quien se acomode y cargue la bandera, como la cargó en el 2000 cuando Zedillo permitió que Fox se hiciera presidente… o en el 2006 cuando los priístas encumbraron a Calderón.

Serán ellos, seremos nosotros, porque el PRI somos todos.

Aunque nos duela.

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