Sábado de Anecdotario

José Luis Martínez Torres era un diputado del Partido Popular Socialista…

Sí, el socialismo de fines de los 70, principios de los 80, aquella izquierda que en Nuevo León llegó al Congreso cuando se abrieron las diputaciones para los mejores perdedores.

Pero en realidad su papel era de paleros del gobierno priísta en cualquiera de los tres niveles.

En aquellos tiempos, el Congreso del Estado se ubicaba en el propio Palacio de Gobierno, en donde tenían el ala Sur-Oeste.

Martínez Torres acostumbraba acudir regularmente al hotel Ambassador a desayunar, tema que no comulgaba con aquella austeridad socialista que lo quería ver en los tacos de la esquina o en las fondas de Calzada.

Un día, salió de la oficina que tenía en el Congreso y le dijo al entonces diputado Eleazar Ruiz Cerda, quien era emanado de la CROC.

-Compañero diputado, ¿me puede prestar un papel de rollo?, es que no hay en el baño.

Ruiz Cerda le dijo a uno de sus ayudantes…

-Dale un cacho de papel revolución…

-No… no sea canijo compañero, papelito de baño.

-¿Cuál papel de baño carajo?… ya que traga como rico, ¡por lo menos cague como pobre!

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