Sábado de Anecdotario

Raúl Caballero Escamilla, líder de la CTM, llegó aquel miércoles a su cita en el Pálax… el viejo Pálax, ubicado en el mismo lugar, pero apenas una fonda con sazón muy casero.

No faltaba a su almuerzo…

Lo esperaban Guajardo, el enorme secretario de asuntos sin importancia en la central obrera, quien al saludar al dirigente, se le acercó al oído para advertirle:

-Jefe, trae la bragueta abierta.

-¿Se mira algo?

-No patrón… no se ve nada.

-Bueno, entonces discretamente súbame el cierre…

-¡Pero, patrón!… ¡hay mucha gente!

-Pos toda esa gente ya lo vio que me anda viendo la bragueta… usted decide si quiere que piensen que es maricón, o prefiere que digan que es lambiscón…

Guajardo tragó saliva, extendió la mano medio temblorosa…

En eso don Raúl le dio un manazo y se subió él mismo el cierre.

-No, pos las dos cosas por lo visto… ¡Marica y lambiscón!

Una vez más… el rey de la madreada cobraba otra víctima.

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