Sábado de Anecdotario

Fructuoso Obregón era un viejo comandante de la Judicial, en tiempos en que los mayores peligros para la sociedad eran los ladrones, de toda clase.

Hombre de pocas palabras, solía tener buena relación con los reporteros, cuando le daba su reverenda gana.

Igualmente, con sus compañeros, nunca se sabía cuándo era el momento de hacer un chiste, o cuándo usaba sarcasmo o de verdad agredía con sus frases.

Un día, en tiempos de Hernán Guajardo, estaban en junta de comandantes, cuando llegó un agente nuevo, güero, de cuerpo trabajado en gimnasio, llamado Julián, quien de inmediato saludó efusivamente al director Hernán Guajardo y hasta le entregó un llavero que le había llevado desde Guanajuato.

Julián se sentó junto a Tocho y le dijo en voz audible…

“Perdón Tocho, ya sé que te molesta que sea atento… no me tomes por mamón”.

Tocho se removió en el asiento y le dijo…

“No confundas, no es lo mismo mamón… ¡Que mamador!”

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