Sábado de Anecdotario

Tierra y Libertad era una fortaleza inexpugnable…

A fines de los 70 y principios de los 80, era un reino dentro de otro; allí no había más Ley que la dictada por Beto Anaya, Nacho Staines y Héctor Camero.

Había cárcel interna, en la que se castigaba a los que cometían faltas, Escuela propia con doctrina izquierdista… y sobre todo, había una disposición al sacrificio total; la gente estaba dispuesta a enfrentar a los cuerpos de seguridad del gobierno del Estado para defender la tierra que tenían invadida.

En esas condiciones llega Alfonso Martínez Domínguez a la gubernatura, y para 1982, el reino inexpugnable está divido, Camero y Anaya se pelearon… ambos se acusan de que recibieron dinero de Martínez Domínguez.

Ahora no se enfrentan a la Policía, se enfrentan entre sí, con piedras y palos pelean el control interno.

La policía entra para “apaciguar” cada vez qué hay pleito, y en cada pleito carga con dos o tres líderes.

Antes de su salida, en 1985, don Alfonso tiene bajo control a Tierra y libertad, y para coronar su labor, mete a la cárcel a Beto Anaya por invadir tierras.

En su última entrevista, don Alfonso se nota relajado… sonriente…

-Don Alfonso… ¿fue una venganza eso de encarcelar a Beto Anaya?

“Las venganzas son personales, si fuera personal Beto no estaría en la cárcel, la diferencia entre ser Gobernador y ser un prófugo está en no tomar nunca de manera personal los agravios… yo logré mi sueño, no perdí tiempo en venganzas; aunque ahora que lo dice, ahora que salga de acá voy a tener mucho tiempo…”

Silencio pesado entre los reporteros… que se rompe con una carcajada de Chano Bortoni… “¡Alfonso, eres un cabrón!”, y carcajada de todos.

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