Sábado de Anecdotario

En tiempos de don Alfonso, el presidente José López Portillo amaba venir a Nuevo León…

Viejo enamorado y galante, en algo encontró click con el gobernador nuevoleonés; López Portillo gustaba de hacer alarde viril.

Saltaba de la camioneta en que viajaban… corría de repente en vez de caminar, y cuando pernoctaba en la ciudad, amanecía boxeando y pegándole al costal en el gimnasio del hotel en que se hospedaba.

En una de esas ocasiones, el gobernador de Nuevo León llegó tempranito al Crown Plaza en cuyo gimnasio el Mandatario Federal ya brincaba la cuerda para acondicionarse antes de tirar guante.

“Qué tal Alfonso… ¿no gustas?”

-No, señor Presidente…

“No sabes de lo que te pierdes”.

-Lo sé señor Presidente… pero Nuevo León no tiene petróleo… Nuevo León no tiene carbón… Nuevo León solamente tiene gas.

-“¿Y eso…?

“Pues que un gobernador es reflejo de su estado… no tengo fuentes de energía para acometer una empresa tan dura como la de boxear en la madrugada, y lo único que tengo es gas… usted sabe si se arriesga”.

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