Porque yo quiero que te vayas…

Te vas porque yo quiero que te vayas…

No, la verdad no… Jaime Heliodoro se va, pero no porque yo… porque usted… porque la gente de Nuevo León quiera que se vaya.

A nosotros ni en cuenta nos tomaron.

Pero tampoco la voluntad de Jaime Heliodoro cuenta.

Es cierto que nuestro desGobernador dista mucho de ser el más inteligente de la historia, pero aunque corto de cacumen es obvio que se da cuenta de sus posibilidades.

Está fundido, ya nadie le cree sus mentiras, y tener un 5 por ciento en las encuestas es un espejismo bastante claro.

Así que no se va porque yo, usted o el pueblo en general queramos… tampoco se va porque él quiera irse.

Otros poderes, otras fuerzas, que lo hicieron gobernador, también a pesar de nosotros y de todos los ciudadanos, son las que deciden que se va.

Me encantaría que fuese el rechazo ciudadano.

Me encantaría acudir a Palacio de Gobierno a celebrar el día en que se vaya.

¿Pero qué celebramos?

Si nadie celebró el día de su triunfo inventado, tampoco parece que haya quien celebre que ya se va.

Lástima.

Te puede interesar