¡Oh la lá! Gignac los revive

GIGNAC

Unas Chivas sorpresivas en combinación con una noche para el olvido de Nahuel Guzmán presagiaba una trágica noche para los Tigres en el partido de ida de la final de la Liga MX.

El equipo que venía con una cuota muy baja de goles en sus últimos partidos ponía contra la lona al que se había mostrado como el todopoderoso de la fase final, el rebaño de Almeyda anotaba dos y los felinos del Tuca permanecían en cero.

La dinámica impuesta por el rebaño, la marcación personal, Pulido y Pizarro, complicaron por completo el accionar de los auriazules quienes hasta antes de este partido no habían tenido mayor problema para doblegar a sus rivales.

Al 22´y al 42´ con la participación estelar de Guzmán, el chiverío adelantaba gracias al oportunismo de Pulido y Pizarro que supieron capitalizar los regalos del guardameta felino.

Para la segunda mitad Tigres se vio obligado a realizar un cambio, Ayala por Meza, al parecer por una contusión del zaguero mexicano, pero no era suficiente, necesitaba gol y el técnico felino apostó por la velocidad de Dammn y la experiencia de Álvarez.

El reloj apretaba, las chivas copaban todos los espacios y se daban la oportunidad de lanzar ofensivas que en más de una ocasión inquietaron la zaga felina.

Con 84´minutos muy bien jugados, el rebaño sagrado parecía que sacaba un resultado que sorprendía hasta a su misma afición, sin embargo, el ariete francés, Andre-Pierre Gignac necesitó de solo tres minutos para echar por la borda el trabajo del Guadalajara.

Al 85´a pase de Álvarez, el delantero galo reavivaba la esperanza felina pues en el peor de los casos llegaría con un gol menos a la perla tapatía pero faltaba más, en un trazo largo enviado desde la zona defensiva de los Tigres, GIgnac ganó la espalda de los centrales, sacó al portero y definió de manera soberbia para el 2-2 que dejaba atónitos a los jugadores tapatíos que no podían creer que el partido se les había ido de las manos.

Silbatazo final, empate con sabor a derrota para las chivas, empate con sabor a poder y esperanza para los Tigres.

El próximo domingo habrá de escribirse otra historia en el Omnilife, una que pudo ir con tintes de tragedia para el cuadro de San Nicolás, pero que la pluma inspirada de un francés se encargó de cambiar.

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