Nuestra Plaza Mayo

Las Madres de la Plaza Mayo, en Argentina, van para los 45 años marchando a diario en memoria de los jóvenes desaparecidos durante la dictadura militar.

A veces eran dos… a veces eran cien… a veces eran mil…

Pero no hubo hasta hoy un día en que estas mujeres vestidas de negro no estuviesen representadas por alguien que con sus pancartas sencillas exigiera el regreso de los hijos secuestrados por la junta.

Lo hacen a veces en silencio.

Lo hacen a veces cantando.

Lo hacen a veces lanzando consignas.

Los secuestraron por motivos político-ideológicos, por creer en el camino de la izquierda, del socialismo, de la revolución.

Ellos estaban convencidos de su lucha.

Acá nos han secuestrado a la democracia, nos han secuestrado la ilusión, la expectativa.

Nos han secuestrado la calma.

Nos han secuestrado la seguridad y la certeza de que podemos dedicarnos a lo que sea sin ser molestados por maleantes, oficiales o extraoficiales.

Marchamos una vez, un 5 de enero, más de 50 mil y la voz se escuchó por todos lados.

Luego, vino la represión, la amenaza de encarcelar a los líderes que convocaron.

Gilberto Lozano y Pedro Alejo Rodríguez, Fufito, son perseguidos por el sistema, y no hay marcha ni manifestación.

Si todos los días dos… tres… cinco ciudadanos, marchásemos para exigir fin a la represión, respeto a las ideas, cero persecución y amenazas.

Si marchásemos todos los días, dos o tres, en contra de las ocurrencias torpes y groseras del desGobernador y su equipo (como la de los melones).

Si nos hiciéramos presentes acumulando días, de a media hora diaria, nada más para recordar todos los días que estamos de pie.

Perdón, veía un documental de las Madres de la Plaza Mayo, y me quedé dormido.

Soñando…

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