La Paz colombiana

Cuando conocí Colombia, en 1998, llegué el Aeropuerto”El Dorado”, en Bogotá, la capital del país.

Esa fue la primera vez en mi vida que viví la realidad acerca de un país realmente militarizado, porque ni en Cuba había visto tanto militar.

Estaban en todas partes: en el aeropuerto, en las calles y carreteras del país, ya que nos trasladamos a Valledupar en coche, pudimos observar esta permanencia militar a lo largo del camino.

Aunque fue maravilloso ese viaje, siempre tuve la sensación de inseguridad, la presencia de militares continua, las historias que te contaban de la guerrillas, de los narcos, que algunos los veneraban mientras otros los repudiaban y también los más crueles según lo que nos contaron: “los paramilitares”.

A casi 20 años de eso, Colombia alcanzaba un histórico “Acuerdo de Paz”. Después de 50 años de luchas sangrientas en su país, en donde el saldo fue de más de 200 mil muertos, más de 20 mil desparecidos y casi 5 millones de personas desplazadas de los territorios en disputa; algunos hasta se auto exiliaron en el extranjero.

Una lucha que comenzó por un grupo de guerrilleros que querían derrocar al gobierno, por las injusticias que veían, por las desigualdades sociales que existían en el país (Colombia es el tercer país con más desigualdad de América después de Haití y Honduras); se le fueron añadiendo a largo de esos 50 años, otros ingredientes como el narcotráfico, el crimen organizado, que cometían secuestros en nombre de la guerrilla, y así también estaban los paramilitares, que mataban parejo (guerrilleros, narcos, civiles y militares).

Después de 4 años de pláticas, de dialogar en Noruega y La Habana con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el 26 de septiembre de este año se firmó en Cartagena, Colombia, ”El Acuerdo de Paz”, teniendo como testigos de este hecho histórico a los presidentes de naciones vecinas (Peña Nieto entre ellos), el Secretario General del ONU Ban Ki-moon, el Secretario de Estado de los Estados Unidos John Kerry, la canciller de la Unión Europea. Más de 2000 invitados, todos vestidos de blanco; por el simbolismo que representaba por fin lograr la paz en aquel país. Solo hacía falta un pequeño paso más: el plebiscito del pueblo colombiano que se celebró el 2 de octubre.

Para sorpresa de muchos y contra todas las encuestas (que le daban el gane al “SI” por más de 10 puntos), el pueblo dijo: ¡NO!… ¿Cómo es posible que digan no a la paz? ¿Qué pasó? Hay varias razones: primero, hubo una abstención de más del 60% de la población colombiana, algunos dicen que no están de acuerdo con la amnistía a los que algunos ven como asesinos, pero quizás la razón más fuerte tiene que ver con cuestiones políticas, ya que se les iban a ofrecer escaños nuevos (especiales) en el Congreso y en el Senado.

Además el ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010) encabezó el “No”, por estar en contra del actual presidente: Juan Manuel Santos, y creó una campaña de miedo entre los colombianos durante el proceso de pacificación. El plebiscito, decían, era solo el paso para que el país se convirtiera en otra Venezuela, con intervención de Cuba y se desatara el caos económico, entre otros argumentos.

Se deja a Colombia en las urnas muy dividida, 50. 2 % por el NO y el 49.8% por el Sí.

El voto del miedo, la abstención (la apatía ciudadana), la manipulación; que ahora es la mejor arma que pudo utilizar este líder político, se hizo presente y se impuso. Ojalá que el pueblo Colombiano siga buscando la paz, más allá de los políticos o guerrilleros que solo vean en las armas la solución a las desigualdades.

Y Aun queda esperanza ya que hace unos días su presidente Juan Manuel Santos fue nombrado Premio Nobel de La Paz. Esto le dará un nuevo impulso para volver abrir el dialogo. Colombia merece ese Acuerdo de Paz.

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