La historia que no avala a Longoria

Tiene razón Jorge Longoria: Las grabaciones pueden ser manipuladas; de una simple charla se puede armar un caso de corrupción.

Tiene razón, a cualquiera le puede pasar.

Lo que está más canijo es manipular el pasado, borronear el presente y apostarle al futuro. ¡Eso está cañón!

¿Cómo puede el hombre que llega al Congreso con la bandera de la legalidad y del orden, pensar que se borró su historia, ese compendio de ilegalidad y desorden?

Vamos por partes…

En la Administración de Monterrey, Longoria se pasó la legalidad y el orden por el arco del triunfo, cuando autorizó que en un terreno con permiso expreso para construir casas del Tec, se construyera una gran preparatoria… ¡tremendo lío de los vecinos!, aquello fue un engaño, en vez de vecinos ilustres, Longoria les mandó tráfico, bloqueo de calles y mayores problemas de vialidad.

Pero no fue todo, también se aventó la puntada de autorizar una gasolinera en Las Brisas, en la avenida Acapulco…
¿Quieren más?

En la Avenida Mirador, provocó la ira de vecinos de Satélite, luego de que aprobara la construcción de torres de apartamentos en la avenida Mirador.

Allí está en las hemerotecas la crónica puntual de los tremendos líos que debió afrontar el municipio por las autorizaciones de Longoria, que lo hicieron dejar el cargo precisamente, en medio de escándalo.

No digo, porque no me consta, que haya recibido un billete por permitir esas faltas al orden y a la legalidad, pero sí se aventó unas maromas muy claras para que lo prohibido encontrara un cauce abierto a machetazos.

Ese es Jorge Longoria, el funcionario que dice que los taxistas se quejan porque no les permite hacer lo que quieran.

No… la verdad, antes y ahora, percibo un tufo a corrupción, a negocio indebido… lleno con verdades a medias.

Su historia no lo avala…

Mire usted: Se le ocurrió que es buena idea usar los taxis como vehículos de publicidad; ya puso las pantallas en la parte superior de las unidades, ya los tiene preparados con medidas y disposiciones, pero… ¡Dice que todavía no tiene a la empresa que va a usufructuar esos aditamentos!

¿Le creo?… en serio… ¿usted le creería?… ¿Y si los empresarios las quieren diferentes?…

Jorge Longoria está desesperado por encontrar en dónde repartir culpas.

Resulta que acaba de encontrar las concesiones del líder nacional del PRI, y dice que hay una gran investigación en puerta; quiero verla…

Porque hasta ahora sus argumentos son: “Miren, las firmas no son idénticas”… “Miren, se identificó con un pasaporte en lugar de su credencial del INE”… pero luego aclara: “Bueno, yo no soy experto grafólogo, y el pasaporte también se permite legalmente para identificarse en el trámite de las concesiones”.

¡Total!… ¿lo tenemos o no lo tenemos?

A Longoria le quiero creer, hago el intento…

Pero su historia está llena de maromas, de romper la legalidad y el orden…

Y me late, como ya lo escribí antes de que estallara este escándalo, que alguien planea o planeaba convertirse en un nuevo potentado de las concesiones de placas de taxi.

Alguien planeaba agenciarse tan preciado tesoro…

Lo siento señor Longoria, sus antecedentes no lo avalan, y su presente suena bofo.

Yo sí creo que se están robando las concesiones de la gente necesitada, de los auténticos trabajadores del volante…

Yo sí creo que lo hicieron deliberadamente.

Dejemos a un lado el tema de las grabaciones… lo grabado no está en cintas ni en memoria digital.

Su problema está grabado en hechos, en maromas, en ilegalidades, en desorden y en una trayectoria cuestionada, que lamentablemente, con este nuevo escándalo, le pone nada más una raya más al tigre.

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