La gorda cantora

Esa gorda mía, va a ser mi tormento… de noche y de día, no sé lo que siento…

-¡Ay no, Gorrón!… cállese… si es un chantaje para que le invite a tragar, ya le pegó… mejor trague, pero por caridad ¡no cante!

-Tenchita… yo que le traigo serenata y usted que me rechaza tan de a tiro.

-Pero… ¿con esa voz?… es como la de Manuelini González… de pito.

-¡Ah caray!… ¿chillona?

-Aparte… cada que va un aspirante independiente de los que no son suyos, les da ídem… ¡puro pito!

-¡Ejem!… qué bárbara es usted, cachetitos de durazno de San Joaquín…

-Y más que voy a ser… mire, ya le preparé su plato pa que no ande como el Pony…

-¿Desbocado?

-Mo… ¡pidiendo a lo baboso!… mire, lleva dos de papita con queso, una de huevito con nopal… otra de huevito en salsa verde y dos de huevito con cuitlacoche.

-Me faltan las de hongo…

-Homgo ha de tener en las verijas y en las patas… comfórmese con eso.

-Bueno, si usted dice… ya me hizo sentir como a César Cavazos ahora que lo quitaron del PRI estatal… él quería dos meses más, pero igual le dijeron… ‘confórmese con eso!

-Sáqueme de una duda Gorróm… ¿y la muchacha esa que viene de secretaria general no es del grupo de Las Burras allá en Salinas?

-Esa mero… de esa femilia tan tradicional.

-¿Y qué hay detrás de ella para que haya llegado?

-¡Hay bracitos se milpa en flor!… ¡viera usted lo qué hay detrás de ella!

-¡Cochino, marrano… atascado!… orita mismo le arranco el plato.

-¡No, no!… lo agarro pa llevar… pa llevar…

-¡Sáquise, puerco!

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