La Gorda bateada

-¿Y ahora, porqué tan pensativo Gorrón?… ¿Qué cosa lo trae tan atarantado?

-¡Hay Tenchita!… no me lo va a creer, ¡pero me batearon!

-¿Lo batearon?

-Una hermosa dama… me rechazó mucho antes de que yo esbozara siquiera alguna intención de tipo romance… o de que siquiera insinuara que la quiero llevar al río.

-¡Ay Gorrón Cochino!… ¡Ya me imagino!… lo habrá visto con los ojos saliéndose de lo libidinoso.

-¡Pero cómo va a creer corazoncito de bellota!… ¡para nada!… mi intención era nomás como la de Paco Cienfuegos con Carlos de la Fuente… forjar una bella amistad.

-¡Ja!… entonces si es como esa, seguramente que la dama estaba segura de que la amistad era puro pretexto y que usted se la quería…

-¡Calle Tenchita!…

-Bueno, pa qué se compara con Paco y Carlos… digo… mejor compárese con Raúl Gracia y Mauro Guerra.

-¡Ejem!… ¿con qué me irá a salir, orejitas de malango?

-Pues que la de ellos sí es una amistad limpia y sincera… si hasta comen del mismo plato… caminan por la misma senda… se suben en la misma cuadra… se bajan por la misma puerta.

-¡Gulp!… es usted un prodigio… y de prodigios hablando, por favor, écheme las dos primeras de papita con queso y que sea del quesito de Ozuluama, de ese que pide al 8334 5822…

-¡Tuviera tanta suerte!… ¡digo!, no… no quiero que se sienta bateado otra vez, por hoy sí le voy a dar de ese buen queso, no sea que le pase lo que al diputado Bonito, Juan Carlos Leal.

-¿Qué le pasó?

-Que ya no sabe quién de veras lo quiere y quièn lo soporta a fuerza… porque de repente le hacen ojitos en el PRI y de repente lo dejan solito cuando hace sus ridículos espantosos como en la sesión del martes… ¡Nadie fue para llegar a ayudarle!

-¿Y don Luis?… el señor ese que se sabe de todas todas en el manejo del Congreso…

-¡Ja!… estaba yo viendo la sesión por internet, y don Luis casi se arrancaba los pelos de la barba de la desesperación de que el Bonito se atarantaba… cuando vi que enrollaba un papel me dije ¡Orita le va a arrimar un fregadazo en la chompa!, pero no… se contuvo.

-¡Ah qué barbaridad!… pero por favor, no pierda el ritmo que mi plato vacío es una mala señal, como la de ver al desGobernador interviniendo en la Policía de Monterrey.

-¡Ni me diga!, que ese barrigón tiene el toque del rey Midas invertido, lo que toca lo convierte en caca… huates.

-No me preocupe Tenchita.

-Lo preocupo y más… porque ya va a tener que llevarse su esmirriado y negro trasero de aquí… ahí está su bolsa para llevar.

-Ni hablar… el que paga manda.

-¡Eso mismo!

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