La corrupción que nos trajo la democracia

En el aquí y en el ahora, muchos políticos con cargos de relevancia, quieren hacer en tres años lo que normalmente toma 25.

Amasar riqueza no es por generación espontánea.

Los viejos políticos planeaban lo suyo a 25 años, de poquito en poquito para que nadie escandalice, y cuando despertaban, ya tenían dos ranchos, alberca en la casa, viajes a Europa o a Estados Unidos y ropa de marca y diseñador.

Hoy los políticos quieren hacerse ricos en el primer cargo que les cae…

La corrupción se ha vuelto cínica, ya no hay pudor.

La época de los maletines prietos genera que el dinero sucio circule alegremente por las oficinas, venga de donde venga es bien recibido.

Y mire que hablamos de la etapa en la que las redes sociales todo lo ven, todo lo critican y todo lo condenan.

Cierto…

Pero las redes sociales no generan movimiento, la gente se conforma con dos mentadas de madre en contra del político exhibido… ¡Y listo!, otro que cargue con él.

Las leyendas sobre los ranchos en la región Bustamante-Lampazos-Anáhuac… o en Icamole-Galeana, son escandalosas e indignantes.

El Palacio Rosado… el rancho La Anguila…

Los moches por permitir la fumadera… el ataque contra los negocios de ciudadanos honorables y trabajadores.

Es tan descarado que ofende, pero es tan impune, que asusta.

Tenemos riqueza súbita, producto de la democracia…

¿Qué tiene que ver la democracia con esto?

Pues nada, que antes los políticos priístas podían robar de a poquito durante mucho tiempo, porque sabían que iban a estar dentro de las administraciones, a veces arriba, a veces en medio, a veces abajo… pero siempre adentro.

Pero con la llegada de los triunfos panistas, o perredistas, o morenistas… de los que sean, el político no sabe si volverá a tener esa oportunidad y no la desaprovecha… ¡Roba todo lo que puede mientras puede!

Y así, todo se vuelve de una voracidad inédita.

Me queda en claro, que la democracia le hace daño a las sociedades corruptas, porque acelera la aparición de vicios sociales o políticos.

La democracia produce miedo…

Y el espantado, dicen en mi rancho… traga como desesperado.

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