Gorda con medida

Gorda que se quiebra y se requiebra… sonrisa de maíz que me ilumina… te he tenido en mente desde que brotaste de esas manos que te predestinaron a mi boca…

-¿Por qué mira como zonzo estas gordas que se cuecen en el comal?

-Es que me siento como Humberto Torres cuando ve la silla del despacho del gobernador… ¡hasta babea!

-Dicen que anda con una cinta métrica por todos lados…

-¡Achis!… ¿y para qué?

-A todos les mide el culete… y luego se mide el suyo… ¡y dice que ninguno llena esa silla, nomás su trasero!

-Es usted bárbara, frentecita de lámina de calabacita pipianera… ya imagino al Chivo acosando traseros para medir.

-Anda obsesionado con el culamen del Procurador, el Bernardío… porque le dijeron que no se descuide porque a lo mejor ese mero es el que asienta las nácharas en esa silla.

-Mire deditos de plátano dominico, ya no me haga tanta plática y encárguese de llenarme el buche, porque vengo hambreado… ¿Tendrá de papita con queso?

-Tengo, pero se va a tragar estas de soya con salsa de tomatillo verde… son una prueba.

-¡Ah!… ¿Ya me considera usted un catador experto en gorda?

-¡Claro que no!… es para que las pruebe y si saben feo, ¡pos las dejo de producir!

-O sea… me trae como al Jorge Longorrea…

-¡Ay no le diga así, porque suena como a gonorrea!

-¡Tenchita!… ¡Estoy comiendo!

-Pos igual que esa enfermedad ha salido el Longoria ese… nos quiere fregar con el aumento a las tarifas de transporte, jijo de su mal dormir… como él anda en camioneta oficial y con chofer.

-Ni me diga que me atraganto… voy a tener que pedalear en mi bici balona… mire, para superar esta amargura écheme aunque sea una de soyita con queso panelita, de ese que compra en la colonia Nuevo Mundo, allá en San Nico…

-¡Ande!… tuviera tanta suerte, se la voy a dar pero con queso de la tienda, porque si no se lo traga usted se me va a quedar.

-¡No sea malora!… de perdida revuélvalo.

-¿Me ve cara de dirigente de MORENA?… ¡Nomás allí se revuelve lo más fino con algunas porquerías!…

-Ni me lo diga que ando preocupado con tanto malandrinaje en ese partido… de veras Tenchita… me preocupa.

-A mí me preocupa más…

-¿A poco su negocio sufriría si llega a Presidente el Peje?

-No, digo que me preocupa… que siga usted arranado, tragando de gorra y la fila de los que pagan no se mueva… ¡ahueque el ala!

-Miserable sea mi fina estampa… ¡adiós!

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