Fallas del Nuevo Sistema de Justicia Penal están en la falta de capacitación de los operadores y en la desinformación de la ciudadanía, afirma grupo de abogados

POLICÍA

Ciudad de México.- El Nuevo Sistema de Justicia Penal, lejos de prohibir la prisión preventiva, la racionaliza, de manera que cualquier persona puede quedar sujeta a ella cuando las conductas delictivas lo ameriten, advirtió Mario de la Garza Marroquín, presidente del consejo directivo de la Barra Mexicana de Abogados.

Señaló que como han sostenido en foros que realizó la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) para analizar el tema procesal, la propuesta de reforma es falaz, ya que no obedece a un Estado de derecho democrático y constituye propiamente una contrarreforma que denota regresión al sistema inquisitivo, abandonado ya desde la reforma constitucional del 18 de junio de 2008.

Dijo que en las últimas semanas, los medios han reportado la intención de la Conago y otras entidades de presentar al Congreso de la Unión una iniciativa de reforma para modificar el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio.

La iniciativa, manifestó, tiene como finalidad principal ampliar el catálogo de delitos que, conforme al artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, merecen prisión preventiva oficiosa bajo el argumento que el sistema, al haber restringido el uso de dicha medida, es laxo con los delincuentes y con ello responsable del incremento de la delincuencia en varios Estados del país.

“La propuesta pretende responsabilizar al sistema de la inseguridad, sin embargo, las fallas reales se encuentran en dos aspectos. Por un lado, la falta de capacitación de sus operadores (policías, peritos, fiscales y abogados) y, por otro, la desinformación a la ciudadanía sobre las razones que justifican tales medidas así como los compromisos internacionales asumidos por México en materia de derechos humanos”.

Abundó que el nuevo sistema, lejos de prohibir la prisión preventiva, la racionaliza, de manera que cualquier persona puede quedar sujeta a ella cuando las conductas delictivas lo ameriten.

Agregó que el verdadero reto no es legislativo sino de capacitación para que los operadores del sistema tengan en sus manos las herramientas necesarias para estar en aptitud de realizar investigaciones eficientes y sean capaces de argumentar a favor de la aplicación de la prisión preventiva como medida cautelar para que una persona enfrente su proceso, “ya que ello contribuye a construir un procedimiento más justo y transparente con el que se erradica abuso y extorsión”.

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