El recuento de los daños

A un año de asumir Jaime Rodríguez Calderón como Gobernador de Nuevo León, quien llegó estrenando la figura de “candidato independiente”, es necesario hacer el recuento de los daños…

No creo en esa hipótesis de que ganó debido a un fraude electoral: estoy segura de que ganó limpiamente, gracias a que la ciudadanía neolonesa estaba harta de tanta corrupción, impunidad y promesas incumplidas por parte de los partidos políticos, principalmente el PRI y el PAN. Por lo tanto, creo que ganó gracias a que más de un millón de personas realmente depositaron su confianza y esperanza en él.

Y ganar a la buena me parece más dificultoso a largo plazo que ganar a la mala… ¿Por qué? Porque estás obligado a cumplirle y darle resultados reales a esos votantes reales.

¿Cuál es la percepción a un año de su gobierno? Lo que yo percibo en la calle es desilusión, enojo e impotencia. Desilusión porque la inseguridad se ha incrementado en forma alarmante. Desilusión porque hay promesas incumplidas e intención expresa de no cumplir, como cuando intentó detener la eliminación de la tenencia, aún y cuando fue una de sus promesas de campaña.

Enojo porque ya salieron a relucir varios casos de corrupción, como el caso de las cobijas compradas sin licitación al triple de su valor comercial. Enojo porque no han sancionado debidamente a los responsables.

Impotencia porque no vemos que se castiguen, ni a los delincuentes ni a los políticos corruptos. Porque vemos que las viejas prácticas del compadrazgo, el doble sueldo, el nepotismo y los gastos superfluos se siguen dando, a pesar de que nos prometieron un gobierno transparente, sencillo y honesto.

Un ejemplo: ayer fui a hacer un trámite al Pabellón Ciudadano y no estaban prendidos los aires acondicionados. ¿La razón? No sé… Pero los ciudadanos, que fuimos a pagar por un servicio, nos estábamos sofocando. Mientras, me aseguraron que a un lado del Pabellón, en la Torre Administrativa, los funcionarios públicos trabajaban en sus oficinas climatizadas como siempre.

Eso significa que la ciudadanía, la raza que paga y manda (según lo dijo en campaña el mismo Bronco), tiene que aguantar el calorón mientras que los que cobran sus buenos sueldos y no dan los resultados esperados, no se privan del lujo de su aire acondicionado.

¿Eso es el gobierno que nos prometieron? No… Y que conste que no estoy asegurando que no hayan hecho nada bueno dentro de este año de gobierno, que seguramente lo han hecho, pero lo bueno no se debe aplaudir porque para eso se les paga. Lo que es cierto es que jamás se les contrató para que no cumplieran o hicieran mal su trabajo.

Recordando la canción de Gloria Trevi, en el recuento de los daños “son incalculables e irreparables, hay demasiada destrucción…”. En el recuento de los daños, este gobierno nos sale debiendo tantísimo amor… y buenos resultados.

 

Te puede interesar