El fatídico “timing”

Un día, cuando se dieron cuenta de que Felipe de Jesús Cantú no quería ganar la gubernatura, los poderes que toman decisiones sobre la voluntad ciudadana, decidieron que el gobernador sería Jaime Heliodoro.

Pusieron su dinero, su logística y su acción en marcha.

Más de dos años después nadie tuvo la culpa.

El pueblo se equivocó, dicen.

El pueblo que NO votó por él, termina por sufrir las consecuencias de una decisión ultra-cupular.

Y esos poderes ahora juegan al “timing” con la voluntad y el bienestar ciudadanos.

¿De qué forma se puede lograr que un desGobernador sea destituido por inepto y por corrupto?

La decisión no se toma aquí…

No es asunto de diputados locales, ¡vamos!, ni siquiera de diputados federales.

Los mismos que lo pusieron debaten ahora cuándo será el momento y cuáles las condiciones de qué se vaya.

Todo tiene que ver con la obligación de llamar a nuevas elecciones, o la posibilidad de que se designe directamente al sucesor.

¡Eso es todo!

¿Y mientras?…

A pagar por lo que no compramos.

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