Democracia familiar y nacional

“Yo quiero dos tacos de barbacoa y tres quesadillas” – Dice mi hijo Gabrielo de solo 5 años, por lo cual Iker de 7 años pide casi el doble de lo que pidió su hermano. Entonces intervengo y yo les ordeno a ambos sus tacos. Creo que la democracia participativa no va con mis hijos, me siento un poco AMLO, les pide a los demás candidatos que se propongan a los diferentes puestos (diputados, jefe del CDMX, Senadores) y al final él decide con una “encuesta”, “por el bien de la ciudadanía y la unidad del partido: MORENA.”

Aun así, en mi casa a veces sí hay votaciones para decidir qué película vamos a ver y se respeta el resultado, aunque reconozco que algunas veces Gabrielo, (quizás por la edad) cuando no queda la película que él quería grita: “¡Malos! ¡esa película no me gusta!” y se va enojado a su cuarto. Ahora puedo entender un poco a Ricardo Anaya, presidente del PAN, cuando Margarita, al ver que no sería la candidata se fue del partido, gritándole “malo” o más bien antidemocrático (que a lo mejor en esa parte tiene razón). “Te estas acabando al PAN” y muchas cosas más.

Ante estas experiencias en mi familia de practicar la democracia y escuchar a mis niños (también a mi mujer por supuesto), he pensado que ahora que vienen las vacaciones de Navidad creo que tengo que imponerme, sin consultar, ni pedir opiniones de adonde iremos. Quiero practicar las tácticas dictatoriales del PRI, de se alinean o se alinean, del juntarlos a todos en una convención, para decirles: éste es el elegido, el gran dedo pondrá al candidato presidencial del PRI. Espero que a mí me resulte y mis hijos salten de contentos pero sobretodo mi mujer, Isadora; aunque creo que ella es la única que me puede hacer un complot. Quizás es con Isa con la que debería negociar hacer un frente ante cualquier queja de los niños.

Hablando de frentes, es curioso el caso del Frente Ciudadano (que de ciudadano no tiene nada) debería ser Frente Partidario, ya que se compone por tres partidos (PAN, PRD y MC). Tendrá su prueba de fuego cuando digan el método de seleccionar al abanderado por la candidatura presidencial, ahí creo que algunos dirán como Gabrielo: ¡“Malos”! se enojarán y se saldrán del famoso Frente, ya lo dijo Miguel Ángel Mancera y también Moreno Valle: “Si no hay un método claro, transparente y sobre todo democrático, si saben contar, con ellos no cuenten”.

Qué irónico que ante lo que han llamado las elecciones más peleadas de la historia de México, nos damos cuenta que en todos los partidos internamente es casi un hecho que no va a haber un método democrático para elegir a su candidato presidencial. Es decir, el próximo año tendremos una democracia sin democracia. Sin embargo, en la elección constitucional todos los partidos pedirán cancha pareja y que no intervenga el gobierno con dadivas o compra de votos, que la ciudadanía participe para elegir democráticamente a su presidente, aunque en su interior no exista dicha democracia. Así también me pondré ad hoc con el año electoral; en mi familia se acaba la democracia (en paseos, películas, comidas, etc.) las consultas solo de vez en cuando con mi mujer pero la última palabra la diré yo: “Como tú quieras amorcito”.

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