Delfina y los bueyes astifinos

Delfina era un ama de casa como cualquiera, una maestra promedio, que ganó la elección en el Estado de México, pero los acuerdos bajo la mesa la hicieron perdedora.

Pero por poco y llega a Gobernar el estado más grande y con más presupuesto del país.

Supongamos sin conceder que de veras es honrada y ese billete que sacó del sindicato para fines electorales lo sacó sin darse cuenta…

Supongamos pues que es honrada a toda prueba: ¿Con eso le bastaría para gobernar una entidad tan compleja?

Es una de las cosas que yo creo, los mexiquenses valoran… mejor que la aventura no fructificó, a la luz de lo que empieza a ocurrir.

Gracias a la corriente popular de MORENA, llegaron a la Cámara de Diputados al menos 40 diputados que no terminaron la secundaria.

Cuatro de ellos no saben leer… esto me lo comentaba uno de sus vicecoordinadores en mi reciente visita a San Lázaro.

Recién acabaron los simpatizantes de MORENA peleando a sillazos en una reunión en Guerrero.

El poder es una vitamina esplendorosa, que solamente potencia lo que ya eres.

No te quita lo ratero, te hace un ratero poderoso… no te quita lo beligerante y peleonero, te hace un peleonero empoderado.

Así, el poder llegó allá y acá, en todos lados, a manos de muchas personas quienes creen que no se necesita tener estudios para ser diputado o senador… o alcalde o gobernador (¡Pobre Morelos con Cuauhtémoc Blanco!).

Es hermoso el ideal de que todos podemos aspirar lo más alto sin importar un título, pero la escuela lima la cornamenta.

No dejas de ser buey, pero solamente haces daño cuando quieres.

El problema con los nuevos políticos iletrados es que traen los cuernos largos y en puntas: hacen daño, mucho daño…

Aún sin querer.

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