Criminales

Sin duda alguna, no deja de sorprendernos la capacidad de actualización de los grupos criminales mostradas a lo largo de la Historia; siempre con el mismo objetivo: Perjudicar al Prójimo.

Y peor aun, cuando los ciudadanos, preocupados en buscar el sustento diario y la seguridad y bienestar de sus familias, se muestran confiados en que sus respectivos Gobiernos hagan lo que tienen que hacer; deambulan
tranquilamente por las calles y centros comerciales, solamente para ser atracados de muchas maneras.

Tristemente, en estos tiempos, en muchos Estados de México, pareciera que vivimos en los tiempos mostrados por esas famosas películas tipo “Western”, cuando llegaban gavillas completas de ladrones a saquear los pueblos y lastimar a sus ciudadanos.

Quizá muchos vayan a pensar de entrada, que suena exagerada la comparación con los tiempos actuales con los vividos en el Siglo 19 en diversas partes del Mundo; pero una vez que reflexionamos sobre las tremendas coincidencias, puede no resultar tanto.

En el “Salvaje Oeste”, llegaban gavillas de forajidos a caballo y asaltaban bancos, comercios, robaban pastura para sus caballos, obligaban a los herreros a cambiar o reparar los fierros que portaban sus corceles en sus patas, violaban mujeres, se dedicaban a administrar burdeles y cantinuchas; pero sobre todo buscaban robar el oro y las grandes cantidades de dinero que guardaban los bancos, o transportaban los nacientes ferrocarriles.

¿Y ahora?

Hacen lo mismo…pero diferente.

Roban trenes completos para saquear las mercancías, en especial la chatarra, roban bancos y comercios, extorsionan a comerciantes y familias, ordeñan los ductos de combustible para ofrecer combustibles baratos en complicidad con muchos Gobiernos, asesinan, secuestran y regentean mujeres, trafican todo lo que les garantice jugosas ganancias.

En lugar de caballos de cuatro patas, utilizan motocicletas de dos o cuatro ruedas, abordo de estos modernos corceles, se dedican a pasear por las Ciudades, buscando siempre “víctimas” que no desconfían, cuando los ven llegar junto a una parada de autobuses, o esperan a un lado de sus vehículos esperando que cambie la luz verde.

Antes eran caballos, dinamita, pocos escrúpulos y una Sociedad apática y permisiva; pero sobre todo una autoridad cómplice, incapáz o medrosa; ¿y Ahora?

Utilizan ahora equipo motorizado blindado, submarinos camuflajeados, autobuses de pasajeros, aviones comerciales; compran fachadas de empresas legales para usarlas en sus actividades ilícitas, vaya, llegan a tener una capacidad criminal al utilizar hasta cadáveres o figuras de muñecos infantiles para poder mover su mercancía dentro del territorio nacional y “exportarlo” a los Estados Unidos.

Sin embargo, debo confesar que admito que existen diferencias, que al analizarlas nos pueden dar un motivo de reflexión.

Los mexicanos coinciden en que todavía hace algunos años, los criminales buscaban cubrirse la cara, ya fuera usando máscaras de cuaquier político en voga, o de perdido utilizaban lentes oscuros, o hasta disfraces.

Igual que lo hacían los gavilleros en el Salvaje Oeste, al llegar a cometer sus latrocinios con los rostros cubiertos con un paliacate lleno de polvo y sudor.

¿Pero los criminales de ahora que hacen?

Llegan a saquear las tiendas de conveniencia, centros comerciales, agencias de automóviles, hogares, iglesias, universidades, en fin, todo lugar en el que puedan ganar dinero fácil y rápido con total impunidad, sin cubrirse los rostros, muchas veces saludando a las dizque cámaras de seguridad, y abandonan los lugares con una tranquilidad, digna de una tortuga al cruzar el desierto.

Ante tanto adelanto tecnológico para identificar caras, huellas dactilares, vaya, hasta el iris de las pupilas de los ojos, al existir modernas herramientas que con sólo pasar alguna información del delincuente, prácticamente te “escanean” y en minutos te pueden sacar hasta tu acta de bautizo.

¿Entonces porque NO sucede así?

¿Porque los maleantes de antes de perdido se cubrian los rostros con paliacates, sombreros o grandes chamarras de cuero y no existía ningún instrumento moderno que hubiera permitido detectarlos y mandarlos directito a la horca?

¿Porqué los de ahora les vale mauser y hasta vandan “saluditos” a los equipos de videograbación
que los captan cometiendo latrocinios?

Exacto: Se llama IMPUNIDAD.

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