Comparten a estudiantes de UANL su visión sobre movimiento del 68

Carlos Ruiz Cabrera

A 50 años de los sucesos del 2 de octubre, a los estudiantes de hoy les toca vivir en un mundo completamente diferente, pero no por ello deben perder su capacidad crítica sobre el mundo en el que viven.

En ello coincidieron los participantes de la primera mesa de diálogo organizada este lunes por la UANL, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, para conmemorar la matanza de Tlatelolco.

Juan Ángel Sánchez, quien egresara de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL cuando se desarrollaba el movimiento del 68, recomendó a los bachilleres ser tolerantes, abiertos a las opiniones diferentes, atender el diálogo y no perderse en la vorágine del consumismo.

Reconoció en la generación de estudiantes del 68 una fuerza social emergente, jóvenes con sentido crítico, inconformes y decididos a organizarse para oponerse al status quo representado por un Estado antidemocrático y represor.

También destacó la influencia de la ideología marxista-leninista en la que mucha gente de “buena fé”, creyó, aunque el tiempo demostró sus limitaciones, como una utopía para acabar con la explotación de unos seres humanos sobre otros.

Estos jóvenes recibieron como respuesta una represión sanguinaria en circunstancias no explicadas hasta la actualidad, acusados por el Estado de no aceptar el proyecto de la Revolución Mexicana. “Lo que no requiere explicación, agregó, es que los jóvenes eran democráticos y antiautoritarios”.

Carlos Ruiz Cabrera, dirigente del Comité Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Nuevo León durante esa época, sostuvo que el movimiento estudiantil fue en realidad un movimiento popular apoyado por obreros, ferrocarrileros, campesinos y trabajadores en general.

Los puntos de su pliego petitorio al Estado, fincadas en verdaderas razones, poseen vigencia, pues son reclamos que hoy se hacen: libertad a los presos políticos, desaparición de fuerzas represivas, indemnización a familiares de víctimas y derogación de los artículos que tipifican el delito de disolución social.

“Este movimiento hizo temblar a las autoridades”, y su respuesta fue reprimir una manifestación de indefensos.

El sociólogo Luis Lauro Garza señaló que después del movimiento del 68 se dieron procesos de apertura política, legalización del Partido Comunista y la actuación de la oposición, sin embargo, la gran pregunta que existe es por qué siguen los niveles de represión y saña contra grupos de la población y citó el caso de la desaparición forzada en Ayotzinapa.

Garza cree que esto se debe a tratarse de estudiantes, un sector muy sensible y politizado, que genera la idea (o el temor en las autoridades) de que la movilización se gesta a través de sectores educados.

Uno de los asistentes, Xavier Araiza reafirmó la necesidad de la participación de los jóvenes y de la ciudadanía en general, para resolver los grandes problemas actuales, y Raúl Rubio Cano coincidió en mantener vigentes los dos ejes esenciales del movimiento del 68: respeto a los derechos humanos y al medio ambiente.

Hoy, martes 2 de octubre, se inaugura la exposición “Inauguración de “Au coeur de Mai 68” / “En el corazón de mayo de 68”, muestra fotográfica de Philippe Gras, lograda con el apoyo de la Embajada de Francia en México, el Instituto Francés de América Latina – IFAL, la Oficina de la Embajada de Francia en Monterrey y la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL.

La exposición estará en el Pasillo Ala Sur, planta alta, del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, ubicado en Colegio Civil s/n, entre Washington y 5 de Mayo, centro de Monterrey.

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