Coco: Sólo muere lo que se olvida

Surcos marcados sobre la piel de su rostro, dibujando caminos olvidados. Pareciera que cada arruga era una parte de su vida, que se empezó a marcar desde la infancia hasta su vejez. Su cabello blanco también nos daba cuenta de sus inviernos transcurridos. Poco hablaba ya, pero se aferraba a un recuerdo: “Que papá regrese”, aunque ella casi muere y se irán con ella todos los recuerdos de esa ancianita, a la que de niña llamaban “Coco”.

La nueva película de Disney que realiza con Pixar, ”Coco” del director Lee Unkrich, es un homenaje a nuestro país en torno a las tradiciones sobre la muerte y de cómo celebramos “El día de los muertos” en México. Lo vivimos como en ningún otro país del mundo esta tradición llena de sincretismo gracias al legado de nuestros ancestros prehispánicos y a su combinación con la fe católica.

La historia se desarrolla en nuestro país, en un pequeño pueblo llamado “Santa Cecilia”; no es causal el nombre, es en honor a la patrona (santa) de los músicos.

La mayoría de las animaciones están inspiradas en lugares de nuestro territorio, como Guanajuato, Michoacán, Oaxaca y por supuesto la CDMX. Está llena de colores mexicanos, personajes míticos como los alebrijes, los muertos inspirados en la catrina de Guadalupe Posada.

También vemos personajes que representan nuestra cultura popular y artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Pedro infante, Jorge Negrete, María Félix, Cantinflas , el Santo, entre otros. Con una historia llena de magia, divertida y tierna que nos habla del significado de esta tradición del día de muertos para los mexicanos, pone a la familia como base de nuestra sociedad, y lo más importante, sugiere el respeto y veneración por nuestro ancestros, por nuestro mayores, los abuel@s; como lo es en la película hacia el entrañable personaje de “Coco”.

Me pregunto: ¿Por qué Hollywood quiso hablar de México? Hacer una especie de homenaje a nuestra cultura, a nuestras raíces. Me queda claro que la relación actual de nuestro país con el gobierno de Estados Unidos no es tan buena, a partir de la entrada de Donald Trump a la presidencia, a un año de su triunfo, ha debilitado el peso frente al dólar, quitó oportunidades a los “Dreamers”, afectando con ello a mucho jóvenes mexicanos que viven allá y por si fuera poco, siguen con la idea de la construcción del muro. ¿Por qué hablar de la muerte? Su cultura no entiende la muerte como en México, con el misticismo del poder volver, de jugar y hasta reírnos con la posibilidad de nuestra muerte (las pequeñas calaveras de azúcar con nuestros nombres). Ellos viven la muerte en sus Guerras (sus muertos se convierten en héroes), hay tal solemnidad, que en algunos casos llegan a ser muy fríos sus funerales. Está presente la muerte en las matanzas entre ellos mismos (en sus ciudades, escuelas, restaurantes, etc.) en la venta de armas, es quizás una forma de negocio de la muerte. Sus adolescentes la ven de manera cotidiana en sus videojuegos; son 11 millones de jóvenes que han matado y disparado armas poderosas por medio de esa realidad virtual. ¿Y sus ancestros? En el mejor de los casos los mandan a un lugar de retiro, pero no viven con ellos como la mayoría de nosotros.

En Estados Unidos aún no se ha estrenado la película, será el fin de semana de su famoso “Día de Acción de Gracias” (Thanksgiving Day) un día muy especial para ellos, en donde se reúne la familia, la historia de ese día, cuenta que sus ancestros compartieron sus alimentos con los indios nativos norteamericanos. Ojalá que la veneración por los ancestros que se ve en la película, así como la importancia de la familia se transmita también en el pueblo norteamericano como en otros países, pero sobre todo, la cultura mexicana hacia la muerte y hacia los muertos.

Y que los mexicanos dentro y fuera del país vivamos nuestras tradiciones, de la celebración de la vida de quienes ya no están con nosotros. Porque como se dice en “Coco”: “Solo muere lo que se olvida”

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