Bien peleados, bien corruptos… y bien poderosos

El PRI vive ese silencio de sonrisa socarrona… los dirigentes creen que dirigen, el verdadero PRI ya decidió su camino, y no es de la mano con el grupo Atlacomulco.

El PAN vive ese tumulto de hordas desatadas, de traiciones que ya no son secretas, de potenciar su eterno dilema de luchar desde adentro NO por definir quién va a ser, sino QUIEN NO va a ser.

El PRD es como un niño que tiene un dulce en la mano, un dulce barato, pero suyo… nomás suyo, pero no sabe a quién venderlo, es más, no sabe si realmente alguien se los quiera comprar, quizá tengan que regalarlo con tal de quedar bien y lograr cobijo y comida.

MORENA vive en la convulsión corrupta que le ataca antes de tener poder verdadero, recoge a lo peor de lo peor y lo integra a sus equipo dominante… ahora sí, López Obrador es un peligro para México, no por él, sino por el grupo de bandoleros que se unieron a su cabalgata.

Despedazados en su interior, todos los partidos están del nabo, enfrentados, confrontados y rabiosamente divididos por el poder interno.

Pero cuando los partidos tienen su peor momento, el más bajo en cuanto a la capacidad para responder a los reclamos ciudadanos, tienen a su vez el mejor momento en cuanto a control, en cuanto a capacidad de arrebatar todos los espacios que le corresponden a los ciudadanos y de legitimar aberraciones como el pase directo de Procurador a Fiscal General.

Cuando México reclama nuevas formas y nuevos fondos, tenemos las mismas viejas maneras, las más corruptas, las más cínicas.

Cuando los partidos tienen sus peores manifestaciones, tienen más poder.

¿Veremos algo que rompa todo este esquema?… ¿una coalición real?

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