Ávidos de éxito… que se lo inventan

Veo los rostros, las actitudes… y mis clases de sicología por correspondencia llegan a mí.

Mi general Antúnez con cara de… “Bueno, ya estoy aquí”

El Contra Almirante Morales mejor se pone a checa el celular.

Y el Procurador nos cuenta una historia de vaqueros.

Una mujer denuncia el secuestro de su hijo, con datos tan inexactos que a cualquiera lo pondrían a pensar.

El niño aparece afortunadamente caminando por la calle a unos cuantos kilómetros de donde ocurrió el secuestro.

El Procurador entonces, a quien estimo aunque él no lo crea, se lanza a formar esta rueda de prensa en la que los dos personajes ya citados aparecen con esas actitudes respectivas.

No quiero jugar con el dolor ajeno, pero creo que antes de apresurarse a armar una rueda de prensa, todos los que le entienden a esto, se ponen a investigar si realmente ocurrió un secuestro o fue un asunto para sacarle dinero al papá del niño que vive en Estados Unidos.

Porque la mujer que denuncia es ahora pareja de un cristiano que se encuentra recluido en el penal.

¿Suena lógico?

Pero bueno, ávidos de reflector, necesitados de buenas noticias, nos recetan ésta.

Y arman un escenario en el que los supuestos secuestradores prefirieron libertar al niño tras darse cuenta del gran despliegue de las corporaciones estatales.

Esto refleja la situación por la que atraviesa el gobierno de Jaime Heliodoro Rodríguez.

Ante la falta de éxitos tienen que fabricarlos… arriesgarse a que no les crean.

Ante el fracaso inventan villanos, como al respetable magistrado que les dio palo por ineptos (¡No sabían que la audiencia no era oral sino escrita y por eso llegaron con tres mugres hojitas!)

Cuando estás en arena movediza, el consejo de los sabios es “No te muevas”.

Pero estos chacualean desesperados… y por consiguiente, se hunden.

Te puede interesar