¿Así las cosas, señor desGobernador?

Miércoles a las cuatro de la tarde, en pleno túnel de la Loma Larga un conductor es cerrado por tres infelices que tripulan un Áltima verde olivo.

Lo golpean y le roban el dinero que portaba.

Un asalto más en esta convulsa entidad en la que el desGobernador Jaime Heliodoro insiste en que los delitos van a la baja.

Trascendente que un ciudadano sea asaltado en un sitio tan transitado como ese… trascendente que se den el lujo de seguirlo durante varios kilómetros.

Pero más trascendente aún, que el asaltado sea el chofer de mi amigo Pedro Alejo Rodríguez Martínez, Fufito… el activista que más dolores de cabeza le ha causado a Jaime Heliodoro.

El que lo ha retado, y a quien pretendió encarcelar acusándolo de causar desmanes en la manifestación histórica de enero de este año en la Macroplaza.

Desmanes que a mi juicio fueron causados por gente contratada desde el propio Gobierno del Estado.

Pues bien, mi pregunta es…

¿Pasamos de la persecución jurídica a la gangsteril?

¿El desGobernador ahora que se va utiliza el aparato de fuerza para provocar daño a sus críticos?

¿Fue simple coincidencia?

“Hay cosas tan claras en que una coincidencia, sería realmente una coincidencia”.

En pocas palabras, se necesitan demasiados elementos que no alcanzo a distinguir, en este cobarde acto.

Cuidado, cosas como ésta anteceden a la caída de los aprendices de tiranos.

Y sus caídas suelen ser estrepitosas.

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