Adiós a Sergio el diputado, el ser humano

La última vez que vi al diputado Sergio Pérez fue hace aproximadamente un mes, en un restaurante, iba a celebrar el cumpleaños de su yerno y yo estaba con un amigo en común: Enrique Casillas. Por supuesto hablamos del congreso, de las cuentas de Rodrigo y Margarita, si las iban a pasar o no; de los Uber, si iban a legislar; sobre la nueva modalidad de “taxis”, etc. Pero sobre todo del tema que más le preocupaba: las pedreras.

Las pedreras son sin duda la causa de más contaminación para Santa Catarina, y no solo eso, según la misma Secretaría de Desarrollo Sustentable del Estado, se les atribuye a estas empresas el 10% del total de la contaminación en Nuevo León. Es por eso que desde de su campaña había tomado esa bandera, porque a la mayoría de los ciudadanos de Santa Catarina les afecta (yo diría que a los ciudadanos de toda la zona metropolitana). Le di mi opinión, que yo cuando había sido diputado, estuve en esos mismos temas, que aparte que contaminan no pagan ningún impuesto estatal por la excavación, como en otros estados. Él me contó lo que ya había hecho al respecto: había hablado ya con algunos dueños de las mismas. Si bien no se podían reubicar de la noche a la mañana, sí se buscarían mecanismos para contaminar menos con nuevas tecnologías y en un futuro buscar su reubicación. De los Uber igual: que debería haber una reglamentación para que los regule el estado y como en la CDMX, que dejen un impuesto que, a su vez, sirva para cuestiones de movilidad y ecología. En general era un hombre ocupado por el bienestar de los ciudadanos y de los temas que pudieran ayudar a su comunidad.

Pero Sergio siempre fue así; antes de entrar a la política, fue maestro de deportes en muchos colegios, la gente lo conocía por el gran profesor que era al entrenar a niños y jóvenes, su compromiso por hacerlos competitivos y sobre todo estaba seguro que el deporte era un forma de encauzar a los muchachos, a que sus energías y su rebeldía natural, fuera usada positivamente por medio del deporte. De eso y más platicamos esa tarde noche.

Fue llegando su familia, Víctor Pérez entre ellos y pues yo para variar igual seguí hablando de política, del PAN, de los proyectos de Víctor; sobre si iba o no a Coahuila como delegado del CEN, para la elección de gobernador del 2017, hasta que el mismo Sergio sugirió que nos dejáramos de “grillar” y que gozáramos la comida y la familia.

Ese era Sergio también como ser humano, preocupado por su familia. Y es que la familia Pérez Díaz fue desde siempre muy unida. Sus padres decidieron venirse de Lampazos para establecerse en Santa Catarina. Se trajeron a toda la familia para que sus hij@s tuvieran un mejor futuro… y sin duda lo lograron. Dicen que cuando la familia esta unida nada los pude afectar, pero ahora que fui al funeral se sintió ese dolor inmenso que les dejaba Sergio con su partida tan repentina a causa del accidente automovilístico del que fue víctima.

Le di el pésame a Víctor con un abrazo y sin palabras. Él lloraba, nada se puede decir ante la muerte y menos de un hermano. Después fui con “Concho”, su hermano mayor. Igual, caído… ya no llegué a su madre. Sentía en cada abrazo las lágrimas, el dolor y el vacío de ese momento.

Ahí estaban los hijos, los hermanos, toda la familia. Quizás repartiendo las lágrimas, aunque en esos momentos ni mil ojos bastarían porque el dolor, el vacío, ni el cielo mismo parecía que los pudiera consolar. Se fue el diputado Sergio (Checo), el amigo, el hermano, el padre, el hijo… El ser humano que ahora tendrá que debatir y legislar con los ángeles, por su Santa Catarina, pero sobre todo por su familia, para que encuentren el consuelo que su partida ha dejado.

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