En medio de vendedores ambulantes, de inmigrantes centroamericanos, de limosneros… aún en competencia con la atracción por fijar la vista en el celular en cualquier semáforo… en Monterrey, unos 200 artistas callejeros de nivel plus tratan de obtener primero, la atención, y luego un justo pago a su destreza…

Aunque se mezclan con ellos, no son como los niños que lanzan limones al aire, o los que se pintan la piel en color plata… o payasos improvisados, o lanzafuego.

Estos artistas son parte de un gran conglomerado que se convierte sin querer en una gran industria que mueve más de medio millón de pesos diariamente en gratificaciones.

Estos artistas tienen historia… tienen talento y tienen preparación…

Jorge Simone, un artista argentino de teatro formal y callejero recalca que el reto del artista de la calle es atrapar al cien por ciento la atención de los espectadores, pues éstos, al no pagar entrada para un espectáculo se pueden retirar en cualquier momento.

“En una sala el actor está en un escenario, el publico está sentado,pagó la entrada y ese es el compromiso está obligado a quedarse a ver el espectáculo”, expresa el argentino de 61 años, nacido en la localidad de Rosario Oriental y quien ha hecho teatro en salas y teatro callejero.

“Pasé por todos los países, de Sudamerica, Centroamérica y llegué hasta aquí, desde hace cuatro años tengo este proyecto de recorrer el mundo con mi arte y en agosto mi destino es España”, recalcó Simone.

Esta cofradía tan especial de artistas callejeros, suele prepararse y practicar en el Parque Fundidora… en donde tienen tiempo y espacio.

Sus actos son de calidad, no se permiten fallas… pero más aún, no lo hacen por necesidad… más bien, suplen primero la necesidad de expresarse y luego la de obtener un ingreso.

Ellos no son pedigüeños… y obtener un promedio mínimo de 600 pesos al día, luego de actuar durante seis o siete horas, muchas veces bajo el calcinante sol, es para ellos apenas una justa retribución.

Son los artistas de la calle…

De las calles, de este Monterrey metropolitano, lleno de sorpresas en cada esquina… en cada crucero.

Te puede interesar