Yo sí extraño a El Norte

En el peor momento de la historia, los medios tradicionales entran en crisis.

La tragedia de El Norte es la tragedia de una ciudad que le pierde respeto al periódico que nos hizo conocer la mejor expresión de las libertades.

Todavía recuerdo, era yo editor en esa casa, cuando se nos informó que José López Portillo llamó a Los Pinos a los hermanos Junco de la Vega, mozalbetes treintañeros quienes hicieron de aquel periódico una fuente de crítica dura y valiente.

Rodolfo era el capitán en ese tiempo…

Tras las advertencias de López Portillo (No puedo decir que fue a consecuencia de ello) Rodolfo cedió el timón a su hermano Alejandro, porque “Tres Palitos”, como en secreto llamábamos a Rodolfo Junco de la Vega Tercero, era bastante más agresivo.

Nunca imaginamos que llegaríamos a ver lo que ahora ocurre…

El Norte no tenía en Monterrey, ni en México, un paralelo… ni la televisión, ni la radio, ni periódico alguno se atrevía a lo que el periódico de la calle Washington.

Ahora, ocurren cosas extrañas en su línea editorial…

-Hace poco, se convierte en el vocero e impulsor de un candidato a Gobernador que a fin de cuentas gana la elección y se convierte en lo peor que ha visto Nuevo León.

Mal cuento…

-Publica encuestas con harto tufo de arreglo, y como escribía Rodolfo en su tiempo, si no te lo están pagando cóbralas, porque todo mundo piensa que sí.

El tema financiero los puso contra la pared, y es mentira… no fue, ni será el hecho de que el Gobierno Federal ha dejado de pagar publicidad. Al menos no es el caso de El Norte-Reforma.

El problema es que no lograron una reconversión a tiempo ni certera, cuando la venta de papel declinó, fueron incapaces de sostener los niveles de inversión.

Y ocurre lo mismo con otros medios menos libres, mucho menos… con poca crítica… quienes sufren por lo mismo, el papel ya no es negocio.

Hoy los fenómenos de comunicación se mudan hacia medios menos onerosos y quienes buscan credibilidad.

“No vendemos papel, vendemos credibilidad”, nos decía Alejandro Junco en las juntas ejecutivas.

Hoy ni una ni otra cosa… ese es el problema.

Y no es problema de El Norte, es problema de todos nosotros, de esta sociedad.

Las grandes sociedades se construyen junto a grandes medios.

En otros tiempos, la permanencia de Jaime Heliodoro no sería problema, siendo tan corrupto e inepto, las críticas de El Norte, las revelaciones, su equipo de investigación, hubiesen terminado en un dos por tres con ese gobierno.

Hoy el desGobernador se burla… reta…

Yo no extraño ni voy a extrañar la fuerza de la televisión local, que en su momento de máximo poder actuó de manera gangsteril.

No, yo extraño, y creo que todo Monterrey extraña a El Norte.

A su libertad, libertad que nacía de la fortaleza financiera.

Hoy, otra vez… ni una, ni otra cosa.

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