Un acaudalado pobre Gobernador

Jaime Heliodoro es un hombre acaudalado… Pero es un pobre Gobernador.

Pobre porque no tiene la capacidad para dirigir a un estado, y ese no es problema porque tampoco es el primero con esa carencia.

Es un pobre gobernador porque es rehén de su propio gabinete.

La gente que él escogió y otra a la que le escogieron, lo chantajea.

Tiempo ha que supo a la perfección que debía realizar cambios, y que se decidió a llevarlos a cabo.

Tiempo ha que se confrontó con su secretario de Gobierno, por la manera en que se comportó como interino.

Tiempo ha que se confrontó con su tesorero quien no dudó en revelar en dónde de estaba la chiche oculta de la vaca fina.

Con otros y otras se ha confrontado, pero nunca pudo quitarlos… Quiso pero lo chantajearon.

No se dejan, ni dejan que mande.

No es tan complejo ser un buen gobernador, solo hay que poner las fichas adecuadas y quitar las fichas lisas.

Pero un pobre gobernador debe pedir permiso para hacerlo.

Con el miedo a que le digan que no.

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