Sin base intelectual, la izquierda es populismo vil

La izquierda siempre tuvo el encanto de la intelectualidad, hasta que llegó El Peje.

Militaba en esa izquierda, en parte por las políticas sociales que impulsaba, pero la verdad, un neoliberal como Salinas encabezó el mejor programa social de los recientes 50 años con Solidaridad (dañado por la corrupción, pero el proyecto fue fabuloso).

Un derechista como Vicente Fox creó el mejor sistema de salud social con el Seguro Popular.

A la izquierda siempre nos quedaba la carga positiva de grandes intelectuales.

Asistías a reuniones en la que se aparecían Carlos Fuentes o José Agustín… muy seguido José Luis Cuevas.

Lo más fregadon eran el Richo Garibay, Carlos Monsiváis, Alex Aura y así.

Degustar una plática o una disección de la realidad con ellos era un regalazo.

La tertulia no se daba en las derechas.

Pero llegó El Peje y resulta que el gran intelectual se llama Epigmenio Ibarra.

¡Vaya!… es como si Yolanda Vargas Dulché o Valentín Pimstein fuesen la referencia intelectual de un gobierno federal.

El tipo no es más que un productor de telenovelas, de esas que como en otros tiempos fueron El Pecado de Oyuki…

Tienen más carga intelectual María Isabel o Memín Pingüin que las obras cumbre de Epigmenio.

Por eso, porque una izquierda que no descansa en una gran base intelectual es vil populismo, es que nuestro gobierno actual anda en tales trotes.

¿Dónde anda Juan Ramón de la Fuente?…

La buena izquierda siempre se reúne en torno a un eje… vuela en torno a una luz y reproduce a grandes pensadores.

Pero digo yo, si esperan que me emocione una tertulia con Epigmenio, mejor me busco algo bueno en Nerflix.

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