Salmerón y Fernández Noroña

En cualquier comunidad humana existen sentimientos de identidad, arraigo, costumbres y sobre todo de pertenencia. En cualquier pequeño pueblo. Ciudad o país hay gente que se ha destacado y ha hecho sentir orgullosos a sus conciudadanos.
Es el caso de don Eugenio Garza Sada.
Es imposible olvidar el contexto en el que asesinaron a Don Eugenio. Había confrontación armada entre miembros de la izquierda, el mismo Gobierno y los empresarios.
El grueso de la población ni siquiera sabíamos de que hablaban.
Asesina a Don Eugenio y el pueblo de MONTERREY se une en dolor y protesta por el atentado a una persona que había hecho bien a muchísima gente, no importa qué corriente ideológica tenían.
43 años después, un funcionario público federal del Gobierno de la 4T señala que un grupo de “JOVENES VALIENES” asesinaron a Don Eugenio.
Esa afirmación lástima a los deudos del personaje fallecido, pero también lástima y ofende a una comunidad que reconoce, acepta y enorgullece la labor hecha por Don Eugenio, que trascendido generaciones y ha beneficiado a muchos lugares de México.
Por lo tanto, la reacción contra Salmerón es inmediata y contundente. Un historiador relata hechos. No puede ni debe utilizar adjetivos calificativos y mucho menos en casos donde se ataca a una comunidad. Habrá quien esté de acuerdo con Salmerón, pero también hay muchos más que no aprobamos esos adjetivos calificativos, máxime cuando la justicia y la historia ya emitieron sentencia.
Los jóvenes eran asesinos y miembros de un grupo que quería desestabilizar al país.
¿Cuál sería la reacción de Salmerón y Fernández Noroña, si Monter hubiera ido a la Habana, Cuba a gritar, insultar y hacer declaraciones contra Fidel Castro?
Para mí Salmerón y Fernández Noroña son personas NON GRATAS.
Raúl Monter
raul.monter46@gmail.com

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