Sábado de Anecdotario

Allá por los 70, Hugo B. Margáin fue secretario de Hacienda en los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría.

Con Díaz Ordaz se encargó de aplicar las políticas económicas del llamado “Desarrollo Estabilizador”, hombre muy ortodoxo en la práctica económica, sufrió mucho con el cambio de estilo de Luis Echeverría Álvarez, eminente populista quien soñaba liderar al llamado Tercer Mundo, los países que estaban aún por debajo del subdesarrollo.

En una ocasión, poco antes de su renuncia al cargo ante el presidente Echeverría, le acompañó en la inauguración de obras de drenaje en la Ciudad de México.

Mientras recorrían, alguien le hizo ver que faltaron algunos espacios iluminados prometidos para los comerciantes de la zona de Reforma…

El Presidente abrazó a Romelio Bárcenas, líder de aquellos emprendedores capitalinos…

“Perdón Romelio… se me pasó, fui un pendejo por 10 minutos y allí se escapó el compromiso”.

Margáin esbozó un pensamiento en voz alta, que dejó fríos a todos… “Y quien le crea lo será por toooda la vida”.

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