Regreso al futuro

Fue fresco el amanecer y aunque el cielo dejó ir las nubes que aprisionaba hace días, el viento conservó las propiedades del frente frío que lo empuja.

Es unos de esos días que añora la doctora Susana Torres Zavala, profesora del Instituto de Biotecnología de la UANL.
Los últimos veranos los ha pasado en las fosas de agua azulada de Cuatro Ciénagas, Coahuila.

Allí donde no hay un sólo árbol y el desierto y el sol aparecen desprovistos de cualquier rasgo de conmiseración, ella se ha dado a la tarea de observar los seres que habitan esos cuencos de la naturaleza.

Sus hallazgos han logrado lo que parecía una utopía de Steven Spielberg, ir al pasado y regresar al futuro.
En las entrañas de las fosas habitan estromatolitos vivos, seres microscópicos que existen desde hace tres y medio billones de años, justo cuando inició las formación de los mares.

Microorganismos, dice, que han sobrevivido a cruentos glaciares y otras fuerzas de la naturaleza que extinguieron la vida del planeta.

Y lo más asombroso, han sobrevivido con muy pocos nutrientes.

La BBC de Londres ya estuvo ahí, también la NASA; el hallazgo es importante porque ahí podría estar el secreto que de vida a la humanidad cuando acabe el abasto de los nutrientes que conocemos y que nos provee la actual naturaleza.

La NASA circula por otro carril de la ciencia, trabaja en la hipótesis de que en esas condiciones se gesta la vida en otras planetas. La astrobiologia.

“Si pudiéramos hacer una máquina del tiempo y ver cómo se veía la tierra en el precambico, muy seguramente veríamos algo así”.
Los estramatolitos vivos, abunda en la entrevista, son la primera evidencia fósil de la vida en la tierra.

Tienen mucho que decirnos del origen de la vida.

El doctor Hamlet Avilés también trabaja en ese proyecto del Instituto de Biotecnología de la UANL, que coordina el doctor Luis J. Galán Wong.

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