¿Quién lo diría?… nadie nos ha dado tanto como López Portillo

Esto va a parecer un sacrilegio, pero no hay en nuestra historia un Presidente que haya dado a Nuevo León tanto como José Lòpez Portillo.

Por la forma en que le tratamos al terminar su sexenio, supongo que los subsecuentes no quisieron ser tan generosos con nuestra tierra.

No se fije en los últimos y aciagos días de aquel sexenio…

Antes de ello, don Pepe trajo a Nuevo León cantidades bestiales de dinero, para construir la refinería de Cadereyta en sus primeras etapas.

Y quizá la parte más importante fue el recurso para arrancar el Plan Hidráulico, la presa Cerro Prieto fue una solución urgente y de mediano plazo para nuestra terrible sed.

Pero se iniciaron los trabajos para que en su momento la Presa el Cuchillo fuese una realidad.

La carretera nacional se hizo en un tramo de tipo autopista con dos cuerpos y gratuita.

Y la Macroplaza, que se nos caía en medio de la crisis, fue posible gracias al apoyo federal.

Así de generoso fue con Nuevo León.

Después de él, la austeridad Republicana de Miguel de la Madrid impidió mandar recurso adicional, así que Jorge Treviño as la tuvo que pelar para sacar adelante la línea uno del metro con recurso propio, sin dinero federal.

Salinas de Gortari, nuestro paisano por su voluntad, no benefició a Nuevo León en lo que la expectativa marcó.

Hizo un aeropuerto internacional en Agualeguas para él y para su familia…

No hay infraestructura que hable de él… no de esa que resulta determinante.

Zedillo tampoco se distinguió por mandarnos dinero… no digamos Fox, quien en vez de apoyar grandes proyectos evió dinero a lo bestia, los excedentes petroleros… Calderón envió miles de millones para que Nati hiciera el Fórum lleno de boquetes financeros, o para terminar Santa Lucía a un precio que hubiese permitido llevarlo hasta Cadereyta.

Lo de Peña fue una hijez de la tiznada… no mandó un peso, no apoyó la culminación del metro… no apoyó una tiznada.

Y ahora, con El Peje solamente promete y promete, y lo único que tenemos son tacos de lengua.

Veinte años después, un Presidente vilipendiado como López Portillo, escarnecido, a quien le derribamos su estatua y la arrastramos como a la pierna de Santa Ana, es quien más apoyo ha dado a Nuevo León.

Después de él somos menesterosos, campo fértil para los profetas de la saliva quienes exigen mejor trato fiscal para nuestra entidad.

Y así seguiremos, por lo que se ve…

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