Por mis animalitos

Cuando veo a los grupos de chavales de la Escuela Industrial Álvaro Obregón salir orgullosos con sus lentes protectores… cuando veo a los jovencitos y jovencitas con batas científicas en la cercanía del PIT en Apodaca… cuando veo a los futuros chefs del Conalep en el trámite de sus documentos migratorios porque se van un año a París para especializarse…

México no invertía en tecnología hasta que empezó con tal esfuerzo desde finales de los 80.

Hay un contraste brutal entre estos muchachos y otros que pasan la vida como los que Serrat describe en La Aristocracia del Barrio.

No es por falta de oportunidades… no son animalitos aquellos quienes decidieron que simplemente no quieren estudiar, no quieren buscar la excelencia ni trascender.

En mis tiempos, ir a Tampico era viajar lejos…

En estos tiempos, viajar al extranjero está al alcance de casi todos… casi todos. Quien no lo hace en físico lo hace a través de la maravilla del Internet.

Y es justo ahora cuando resulta que la tecnología también sufre recortes…

Cuando las puertas del mundo se cierran, porque es mejor darle el dinero de la innovación a los Nini que de acuerdo con el régimen, son animalitos a los que no se puede obligar a salir en busca de su porvenir.

O peor, la idea es convertir a todos los muchachos en animalitos atenidos a que la mano del amo les traiga sus croquetas.

En tierra de emprendedores, eso es poco menos que una mentada.

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