Nuestra Gaza

Había un México inmenso de que dijese alguna estupidez… que se le enredara la lengua… que lo abuchearan.

No pasó…

Pero ese México no es condenable, es más bien explicable.

Ya pasamos de la frontera de Gaza… estamos al otro lado de la línea imaginaria en donde las barricadas de odio marcan límites.

Sus seguidores odian a los críticos… muchos críticos le odian a él y a sus adoradores.

Yo creo en mi fuero interno que es él mismo quien instiga ese odio.

Al menos en los afectos, al menos en la convicción política México se balcaniza.

Ni siquiera la fiesta patria pudo unirnos.

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