Misterio a bordo

¿Se hunde el barco?

Si usted viene a bordo, podrá notar que el oleaje es bravo y que el capitán gusta de ir no solamente contra el oleaje, sino por el área de rocas.

Eso es lo que su negro servilleta puede percibir desde su camarote de tercera clase.

¿Se hunde el barco?

Aún no veo agua en los pasillos, pero si escucho que una gran parte de los pasajeros se alarma… una gran parte de la tripulación corre por toda la cubierta…

Puedo ver a uno de los grumetes que brinca por la borda, se llama Carlos Urzúa y se va mientras grita que hay traiciones a bordo, y que nos vamos a hundir.

Veo a miembros de la tripulación, como Tatiana Clouthier, quien riega tachuelas por algunos pasillos… veo a una de las oficiales, Yeidkol Polenvsky, con un taladro en la mano para abrir boquetes.

Pero no, el barco no se hunde…

Rocío Nahle, otra de las oficiales de rango, anda feliz con un serrucho y le mete ganas en la base del mástil.

El barco avanza y un montón de pasajeros aplaude por la diversión… aplaude porque con estas maniobras hay montones de peces que caen a sus pies, de hecho esperan a que la oficial Nahle termine de serruchar el mástil para tener leña y cocinar con ella los peces que caen en sus manos.

Gritan y tratan de acallar a quienes desesperados pretenden que el capitán cambie de rumbo hacia una ruta más segura.

El barco no se hunde…

Pero hace días que el PejeCapitan navega mirando hacia la popa… ¡cero mirar hacia el frente!

Insiste e insiste en mirar hacia el pasado, siempre hacia el pasado y despedaza la imagen y la fama de los anteriores capitanes.

Hay gente desesperada, que se asusta, pero el PejeCapitán pretende acallar los miedos.

“Vamos requetebien”.

¡Menos mal!

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