Los que creen y los que exigen… a 100 días

A cien días de gobierno, me encuentro con amigos y amigas quienes me cuestionan: ¿No te das cuenta de los tremendos cambios que se dan en México?

Y pregunto: ¿Cuáles?

“¡Pues el combate a la corrupción!”, exclaman.

Y seguramente me ciega la ignorancia, porque como no veo a un solo corrupto en la cárcel (Miguel de la Madrid en una semana tenía al ex director de PEMEX y a media docena de funcionarios mascando barrote), pienso que no es efectivo ese combate.

¿El huachicol?

Ayer un joven tabasqueño me platicaba que allá por el municipio de Cárdenas los huachicoleros salen a las seis de la tarde a vender en orilla del camino su producto ilegal.

Y como no veo por ignorante que la gasolina esté bajando a pesar de que el precio del petróleo cae un día sí y el otro también.

Cierto, apenas van 100 días, ni modo que todo cambiara de la noche a la mañana.

Yo espero que de veras, en tres años el aeropuerto Santa Lucía nos muestre que con poco dinero se pueden hacer grandes cosas y el mundo entero nos admire por eficientes y honrados, cuando los jumbos de Japan Aerlines desciendan con gracia en su pista, y los pasajeros contentos bajen sin tener que aguardar horas para que se les asigne una sala.

Pero eso será dentro de tres años, ahora mismo lo que tenemos es a las aerolíneas extranjeras que se niegan a volar a la ciudad de México, que perdemos turismo, que perdemos competitividad.

¿Qué hacemos?

¿Vivir de la ilusión o restregar la realidad?

Benditos los que creen desde su abnegada fe.

Benditos los que exigen desde su sagrado derecho a dudar.

Ambos son importantísimos.

A unos los necesita El Peje.

A otros los necesita México.

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