Los huachicoleros de a fuerza, y los otros

Usted es operador del sistema de bombeo de PEMEX y está en una estación remota… su trabajo se desarrolla en una zona semi apartada de la urbe.

Un día llegan unos changos armados quienes le ordenan bajarle a la presión de un ducto, porque van a hacerle un boquete para chupar gasolina.

El nivel de presión al que se transporta la gasolina es de tal magnitud, que hacerle un boquete simplemente es provocar un estallido que lo va a chichinar sí o sí.

Entonces, a partir de entonces eres cómplice de los criminales que succionan el preciado huachicol.

Vienen las preguntas:

1.- ¿Quién te deja a merced de estos grupos criminales?

2.- ¿Quién decide que la gente que opera sistemas tan vitales quede tan a merced de maleantes?

Oficialmente, en una investigación vas a ser señalado como un funcionario de PEMEX involucrado en el terrible crimen del huachicoleo, un triunfo de la investigación.

Curiosamente, la investigación no responde a las dos preguntas planteadas.

Tú no estabas ahí por casualidad… y cuando te obligan a participar, no hay quién te defienda, o te proteja, o te conceda el cambio.

Las redes de este delito son tan amplias, que hablar de combatirlo de manera frontal debiera implicar mucho más que cerrar los ductos y dejar sin gasolina a los mexicanos.

Sin embargo, hasta ahora no escucho ningún nombre importante e impactante.

¿No es el sindicato uno de los hilos de esta red?

¿No es el sistema de distribución otra parte del entramado?

Porque en este entramado existen quienes planean y ejecutan el delito, y quienes son obligados a participar.

En la frontera chica, vender el huachicol no es decisión del gasolinero… si te llevan la pipa y te obligan a comprarla con un fusil que apunta a tu cabeza, ¿a poco piensas “yo no le haré esto a México”?

Corremos el riesgo de que los elementos prescindibles sean aquellos quienes paguen los platos rotos.

Decir: Ya fueron capturados funcionarios de PEMEX… ya fueron capturados dueños de gasolineras…

Lo que esperamos es que caigan esos cerebros malévolos, los que hicieron girar la rueda, los que colocan las piezas.

¿Lleva mucho tiempo?

Pero todo comienza con la voluntad de hacerlo.

Y esa voluntad se puede ejercer sin jorobar a los ciudadanos.

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