La Gorda entripada

Se lo hubiese dicho a la luna, si creyese que me entiende… pero está allá, tan lejos, tan fría y tan impasible… como tú.

Se lo hubiese dicho a la luna, para ensayar el trance amargo de hablar de frente con la indiferencia, y volver de nuevo a la misma soledad que me ha poblado las entrañas…

-Oiga Gorrón… ¿las entrañas no son las tripas?

-¡Tenchita!… le estoy leyendo esto que escribí sobre La Flaca y usted me sale con eso.

-¡No, bueno!… usted sígale, pero entonces pienso yo, que si tiene las entrañas, o sea las tripas, llenas de soledad… ¿porqué anda tan hambreado?

-¡Ay naricita de jocote!… ¿cómo se le ocurre tal analogía?

-Porque mire, yo veo al señor ese que administra el Parque de la Pastora, y ese cristiano es casi como usted… con lo mismo en las tripas, o sea en las entrañas.

-¿Llenas de soledad?

-¡De suciedad!… ¡Ah cómo la vive zurrando!

-¿Y me lo dice justo orita que le estoy hincando el diente a este delicioso manjar?… ¡A mis gorditas de soyita con garbanzo en chile guajillo!

-Bueno, es que lo veo inspirado y pensé que quería saber más de las cosas que pasan, porque mire usted, ese canijo señor Chavarría, está actuando como todo un habitante de La Pastora… ¡jambando y cagando!

-¡Mgggghhh!… ¿otra vez?

-Ya ve que se le murió la elefanta y se andaban clavando los colmillos… luego la cebra y ahora compraron unos animales raros como si los hubieran tallado a mano.

-Tiene razón, corazoncito de bellota, pero eso que pasa en La Pastora es un ejemplo de lo que pasa en todas las áreas de la administración…

-¡Santo robadero!

-Y que lo diga, y para colmo, al que se supone que ponen a cuidar las manos de los funcionarios, ese no tiene buena fama.

-¿Dice usted el bigote que canta?… ¿El chuy Hernández?

-Ese mero… es el que hace segunda a Enrique Torres en eso de los manejos del dinero.

-¡Haga de cuenta que revivieron a Dimas y a Gestas!… ¡puro milagro en esta administración!

-Mire Tenchita, deme un ejemplo de buenas prácticas en este gobierno.

-Mejor le doy su bolsita con el itacate para que le vaya sesgando porque ya llegó la gente que paga.

-Ni hablar, pero si fuera güero otro gallo me cantara… ¡traiga pa acá y hasta la otra!

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