La Constitución y los puentes

Iker y Gabrielo, mis hijos de 7 y 9 años, fueron inmensamente felices gracias al gran puente que les regaló el gobierno federal, primero porque el último viernes de cada mes la SEP cancela clases por “Consejo Técnico” y enseguida, el lunes adelantaron la celebración de un aniversario más de la Constitución Mexicana; cuatro días sin clases y para más gozo de ellos su abuelo Tavo los visitó. ¿Pero ellos sabían el origen del asueto?

Le pregunté a Gabrielo y no supo, Iker dudó por un momento y me dijo que la Constitución de 1857, con algo de noción histórica, ya que ésta fue antes de la actual de 1917; pero para ellos lo importante era gozar los días sin escuela y estar con su abuelo, más allá de la historia de nuestro país.

Ahora que el Presidente manejó en una “mañanera” la posibilidad de quitar los puentes y celebrar los días festivos en los días naturales que se debe, surgieron algunas voces inconformes manifestando que era una ocurrencia más, que afectaría al turismo, que habrá más ausentismo, que no puede priorizar el civismo por la economía, etc.

Quizás esas voces no tengan hijos en edad escolar o poco les importe la conciencia histórica de nuestro país; un ejemplo de ésta es nuestra Constitución, que a pesar de todos sus cambios y los defectos que se le puedan señalar fue de las primeras en el mundo en plasmar derechos sociales, junto con la de Weimar de Alemania.

En nuestra Constitución de 1917 fueron plasmados reclamos del pueblo de México de esa época, entre los que destacan la cuestión agraria, los derechos laborales y algo sin duda importante: la educación obligatoria y gratuita. Precisamente para nuestros pequeños esta cuestión histórica debe estar presente, ya que en aquel tiempo no siempre se tenía la oportunidad de ir a una escuela.

En la parte económica cabe señalar que la mayoría de los mexicanos no sale en los puentes y la verdad a los padres se nos complican de repente estas fechas; lo que pudiera ser una gran felicidad para los niños, no siempre es para los padres, pues en ocasiones por cuestiones laborales no se descansa en días festivos, mucho menos en días de “Consejo Técnico”. Aquí es cuando hay que resolver dilemas de cómo cuidarlos, entretenerlos, jugar o salir de paseo en esos días, lo anterior sin contar que algunas de esas actividades significan gasto y no todos los padres pueden hacer esos pequeños o grandes gastos extras en los grandes puentes, mucho menos viajar.

Creo que se vuelve a exagerar con otra de las ideas que plantea el Presidente, ya que él mismo dijo que sólo algunos días de asueto, los más importantes de nuestra historia, se celebrarán en sus días naturales, por lo demás seguiremos gozando o sufriendo los grandes puentes, dependiendo de la economía o del trabajo de los padres.

Y para ser sinceros, este puente muchos estaban más preocupados por el Súper Tazón, que se celebró el día de la Candelaria y hasta se olvidaron de los tamales; así que el tema con los niños o jóvenes no fue la Constitución. Por fortuna Iker y Gabrielo contaron en este puente con el abuelo Tavo, quien disfruta de la historia y algo les pudo decir de nuestra Carta Magna.

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