Gorda furiosa (pa la bateadora)

Te miro a hurtadillas, a través de la persiana y desde la confortable penumbra, te acosan mis ojos y mis pasos te respetan, no te sigo ni te aguardo… disfruto el accidental encuentro con la belleza que te puebla…

-¿Cómo la ve Tenchita?

-Pos sí… es como un homenaje para el acosador culei.

-¡Ay cachetitos de repollo tierno!… ¿cómo se le ocurre? ¡qué manera de romper el sutil encanto de las letras!

-Lo que yo quisiera es romper el hocico.

-¡Válgame!… ora sí anda usted agresiva, mire le dejo los 30 pesos que tengo pa la semana a cuenta de lo que le debo…

-¡No a usted!… ¡sino al tal por cual de Gerardo Garza!… ¡Mire nomás qué porquería de agua está saliendo de la llave!… haga de cuenta que el tal Heliodoro se acaba de lavar las verijas con ella.

-Tenchita, por favor, no se me ofusque tanto, que luego le sale la salsa muy picosa.

-¡Pos aguante el ardor de cola, carajo!

-No, pos ya vi que anda brava… ¿y nomás por el agua?

-Por el agua y por la cobradera que trae el estado poniendo multas por todos lados quesque por deudas con Hacienda… andan como locos jorobando a la gente trabajadora…

-Eso sí… pero antes de que siga echando bravata, por favor, dos de papita con queso de Ozuluama y otras dos de pipiancito con frijol tierno.

-¡Aitá!… pero no me corte la inspiración, porque este mugroso desgobierno nos tiene fregados y ahora quiere sacarnos el dinero del bolsillo… y todos protegiendo a ese inútil.

-Oiga Tenchita, ¿y no tiene miedo que le vengan a clausurar el negocio?

-Que se atrevan… que yo me quedaré sin gordería, ¡pero de aquí salen sin tanates!

-¡Jeje!… bueno, se me hace que agarro mis gorditas para llevar… orita hay mucho combustible aquí… no me vaya a tocar.

-¿A dónde jijos?

-Esteee… a checar un pendientito.

-¿Y los 30 pesos?

-¡Ah, de veras!… aquí se los dejo… nos vemos lueguito.

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