Gorda escarnecedora

Yo tenía un beso y ella tenía los labios… natural encuentro, natural destino el encontrarse.

Pero el beso se quedó en el aire, y los labios perfectos para ello se fugaron en la sombra de la incipiente noche,

-¿Qué jais Gorrón?… ¿lo volvieron a batear?

-Por favor Tenchita, no haga escarnio de mi escasa suerte con las féminas, que siempre he puesto el corazón por delante…

-¿El corazón?, no sea jamelgo, si quiere conquistar a una mujer… ¡póngale un billetón por delante!, y listo…

-Mire Tenchita, usted conoce lo precario de mi situación económica… yo necesito alguien como don Charnalgas Garza, el tesorero.

-¿Quiere que ordene sus finanzas?

-¡Noooo!… quiero que me saque dinero de la Tesorería, igualito que al Heliodoro… ¡Pero un billetón!

-Mire, aterrícese… mejor pida sus gorditas, aquí le dejo dos de papita con queso, para que se le quite la amargosidad.

-Está bien corazoncito de bellota… se lo acepto y vaya poniéndome al fogón unas de acelgas con queso.

-¿Y si mejor le pongo el de atrás en el comal?

-No, bueno… bueno… ¡ejem!… yo digo que mejor nos abstenemos de eso, y le vuelo a pedir gorditas pero de espinaca.

-Mire Gorrón, ahorita no tengo tiempo para caprichitos, ando como Manuelito Florentino… ¡Que no me vengan a testerear las yemas porque brinco!

-¿Qué dijo?

-Que no estoy para complacencias, tráguese lo que le sirvan… aunque sea un aumento en el precio del transporte…

-No, pos tampoco… porque uno debe comer lo que le viene bien.

-Lo que a usted le viene bien es todo lo que no le cobran… ¿pa qué se hace?… el que no paga no tiene derecho a exigir.

-Ya valí cachetitos de manzana golden… ya me hizo sentir como a Samuel García.

-¿Como a Samuel… por qué?

-Usté me dice Gorrón y hago como que no escucho… y a Samuel le dicen facturero y hace como que le hablan al de al lado.

-¡Ay bueno!… agarre su itacate y arrúmbele.

-Ni hablar mujer, trais puñal.

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