Familias pagan 15% de sobreprecio en productos alimenticios y servicios por falta de competencia: Cofece

 

Ciudad de México.- Durante el foro La Competencia Económica en el Plan Nacional de Desarrollo, organizado por la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Alejandra Palacios, presidenta consejera de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), expuso que debido a la carencia de una política de competencia económica en México, 98 por ciento de las familias paga 15 por ciento de sobreprecio en productos alimenticios y servicios

Se dijo que en el mercado alimenticio mexicano hay una enorme concentración en la venta de insumos, en los sistemas de acopio y la comercialización, por lo que urge una regulación que proteja a las familias con menores recursos económicos.

La comisionada refirió que el año pasado la Cofece dio a conocer que los hogares mexicanos pagan en promedio 98 por ciento más de lo que pagarían por sobreprecios, “por la existencia de poder de mercado, es decir, por la falta de competencia en productos que son muy importantes para las familias mexicanas, como tortilla, pan, huevo, medicamentos y transporte, entre otros.

Esto implica que alrededor de 15 por ciento del ingreso de las familias mexicanas se paga, se destina, al pago de sobreprecios; si no fuera por estos sobreprecios ese dinero se podría destinar a la compra de otros bienes y servicios, aseguró.

Tal porcentaje tiene un impacto regresivo, porque las familias de más bajos recursos, de los menores deciles de ingresos, como porcentaje de su ingreso pagan 4.4 veces más –o la pérdida en sus ingresos es cuatro veces superior– que el ingreso con respecto a las familias con mayores recursos.

Y esto se deriva de una actitud perversa de los negocios: La conducta más dañina de todas es porque las empresas en vez de competir se coluden.

Por su parte, Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, recordó que en Congreso se han aprobado sumas multimillonarias de recursos económicos, de transferencias monetarias, tratando de resolver las carencias de las personas con mayor vulnerabilidad.

Sin embargo, “los precios de la comida, del gas, de la energía, de los servicios financieros, y los que realizan la oferta y la venta de productos en aquellos mercados donde existen altos niveles de concentración, de dominancia, y en algunos momentos también prácticas monopólicas, dañan severamente a los consumidores, sobre todo a los más pobres.

“De manera reiterada el tema del precio de los alimentos se ha convertido en un foco rojo en las conclusiones y en las investigaciones realizadas por la Cofece; este es un tema poco explorado, los resultados nos indican una enorme concentración en el mercado de los alimentos, tanto por su repercusión directa en el porcentaje de ingresos que gastan las familias –pues tiene que ser motivo de atención con mayor detalle– como por una exigencia mayor de regulación y de nuevas alternativas para que se beneficie sobre todo a los primeros deciles, a las familias con menores recursos económicos”.

Para el subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, Ernesto Acevedo, la competencia también es importante no sólo para proteger los derechos de los consumidores, es fundamental para que una economía pueda crecer, pueda ampliar la diversidad de los servicios y los productos que ofrece, mejorar la calidad de esto y también tener precios más competitivos.

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