En nuestra cancha nos la pellizcan

Lo que ocurre en el Congreso avala una vieja hipótesis: Los Ciudadanos comunes y silvestres no deben entrar a la política porque se corrompen… o porque sus esfuerzos desde adentro son inútiles.

Dos fotos me confirman que dicha hipótesis se convertirá en teoría y pronto en ley.

UNA: Claudia Tapia quien en su boleta de votación por las nuevas comisiones escribe: “Comisiones Pactadas por Intereses”.

Ella es la cara de una ciudadana que llega a un cargo público y lleva la mira e ilusión de cambiar desde adentro al sistema… ¡imposible!

Su resistencia, además de muy loable es solamente anecdótica; no penetra la dura piel de los hombres del sistema.

DOS: La segunda foto es la risa de Juan Carlos Leal en su última sesión… muestra al ciudadano que llega bajo el manto de la pureza civil a un cargo público y termina por venderse a quien pague por su conciencia.

Y Leal no es el único…

Salvo Marco González, todos los que brincaron de partido son los supuestos ciudadanos.

Melchor Heredia, Tabita, Alejandra García, Bonifacio de la Garza, la del PT que se fue a MORENA… la que se hizo independiente, luego se fue al PES…

Nada que ver con una convicción…

No han cambiado al sistema… cambiaron su número de cuenta.

Es triste, pero aleccionador.

Soy de quienes creen que los ciudadanos debemos ser siempre ciudadanos y presionar a la autoridad, al político… vigilarlo y obligarlo a que nos haga caso o que nos consulte sus decisiones y sus votos.

¿Es quimera?…

Bueno, ya nos falló eso de cambiar desde adentro.

Unos se corrompieron y a otros los arrolló el sistema.

Allá los ciudadanos jugamos de visitante.

En nuestra cancha nos la pellizcan.

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