En el espejo de Peña

El Peje no es Peña ni Peña es el Peje, cada quien su tiempo y su circunstancia.

Sin embargo, creer que los niveles de apoyo en una encuesta lo son todo, me lleva a recordar que a estas alturas del partido, Enrique Peña Nieto estaba en los cuernos de la luna.

No solamente lograba las grandes reformas estructurales que todo mundo reclamaba, sino que tenía en el bote a una mujer que en ese tiempo era el sinónimo de la mayor corrupción: Elba Esther Gordillo.

El PRI llegó para quedarse, decían.

Lo que vino después es historia, una historia indignante por los casos de corrupción espantosa y la falta de crecimiento…

Porque no había dinero en las calles, porque el gobierno amarraba todo.

Es tan sencillo caer.

A veces algo se ve tan sólido que creer que va a derrumbarse es un disparate.

En su tiempo, el equipo de Peña era tan soberbio y sobrado, que hacían planes para el 2018… no para saber quién sería el candidato, sino quién de ellos sería el Presidente.

Si el equipo de López Obrador es incapaz de mirarse en otro espejo que no sea el que repite que ellos son los más hermosos, seguramente van a sufrir.

A sufrir con ese sufrimiento de quien ve derrumbarse su castillo de arena antes de tomarse la selfie.

Regalar el dinero de los contribuyentes no lo es todo… hay gente que espera Justicia… gente que espera por empleos… gente que quiere pagar menos por la gasolina… gente que quiere ser tratada dignamente en los hospitales públicos.

Cierto, es mucho… mucho como para que se vea en apenas cien días…

Pero ya debiéramos ir en ruta y la verdad, todavía no se siente que arranquemos.

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