El pastor de Palacio

El líder de una Confederación de Iglesias Evangélicas anuncia que miles de jóvenes quienes van a recibir el apoyo de Ninis, van a “recibir palabra” como parte de los requisitos para que les entreguen sus 3 mil 600 pesos al mes.

Recibir palabra, debo creer, que se refiere a recibir doctrina religiosa…

Debo reconocer que soy un convencido de que a este país y a su juventud le hace falta mucha espiritualidad.

Y por ello, me refiero no a temas religiosos sino al simple equilibrio entre valores e ideales con los anhelos y deseos concretos.

Lo que no me parece es que se deba chantajear a los muchachos y se les obligue a escuchar doctrina de parte de pastores religiosos, para hacerse acreedores a los 3 mil 600 pesos.

Pero más aún, uno debería entender y suponer que entre el montón de beneficiarios, algunos serán ateos, y será particularmente un abuso obligarles a escuchar “palabra”.

¿Cómo dar sentido a este sinsentido?

Peor aún, si los pastores van a entregar el billete, ¿no será muy cruel que el Prejidente los ponga la tentación en el oído?

¿No habrá algún pastor que piense en que puede dar un pellizco para la obra de la Iglesia?

Digo… esto tiene toda la cara de algo que va a terminar muy, pero muy mal.

Comenzando porque nuestro Presidente insiste en sentirse pastor, un pastor que predica su propia verdad…

La única para él, porque el resto, si no estamos de su lado, somos fariseos.

O peor, Judas.

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